Real Madrid

Asensio reclama sitio

El mallorquín necesita partidos para sacar su máximo rendimiento y volver al gol. Lopetegui también le espera

Actualizado:

Su diana decisiva en Leganés fue una reivindicación. Marco Asensio necesita jugar partidos para enseñar sus fauces. Es el centrocampista más ofensivo del Real Madrid y no puede mostrar su calidad si sale diez minutos. El cuerpo técnico lo ha comprobado. El mallorquín no es un oportunista del remate, consigue golazos cuando se siente a gusto en el campo, cuando disfruta integrado en el esquema. Cuando vive que el entrenador piensa en él para jugar noventa minutos. Cuando nota que sus compañeros saben que es titular, que penetra por la izquierda y que le buscan en el pase para que muestre su finta y ataque al defensa rival en su constante intento por desbordar.

Ocho goles y tres pases de oro: tiene que ver que confían en él para sentirse a gusto y rendir. Cuando sucedió marcó golazos

Esa es la diferencia entre el balear y el resto de mediocampistas, es un extremo real, vertical, que quiere superar al defensa para sacar después su gran disparo. No es un centrocuentista, no le agradan los pases horizontales. Sus buenas sensaciones aparecen cuando coge el balón y regatea antes de dar un centro de gol o de marcarlo él mismo con su trallazo. Asensio cumple mañana veintidós años con el objetivo de volver a ser decisivo y ganarse de nuevo esa condición con Zidane. Julen Lopetegui también desea la reacción del mallorquín para conseguir otra vez al magnífico «Marco» de principios de temporada. El Mundial de Rusia le espera.

Sentirse querido

El joven futbolista argumenta que debe jugar más tiempo para demostrar su rendimiento. Salir en los minutos de la basura solo le sirve para acumular partidos en el historial, pero no aportan nada al futbolista, no puede enseñar casi nada.

No es jugador de un rato: no es un oportunista, tiene clase y pide minutos para integrarse en el esquema y ofrecer sus cualidades

Ofreció su mejor versión en agosto y septiembre, avalado por el técnico francés. Esa fe de Zidane era su pasaporte para jugar bien. Dos golazos al Barcelona en la Supercopa de España, otros dos al Valencia en la Liga, uno a Las Palmas, golazo a estonia en la selección. Pero cuando el Real Madrid entró en crisis, afectado por las catorce lesiones sufridas en el otoño, «Zizou» quiso cargar la responsabilidad en los veteranos y quitó a Asensio de la quema. «Dénle tiempo a Marco, poco a poco, no le pueden cargar con la responsabilidad del equipo», adujo el capitán, Ramos, cuando surgían esas peticiones de liderazgo para el chaval. «Sabíamos que estas cosas (resultados en contra) llegarían tarde o temprano, porque el fútbol es así, cambiante, y debemos tenerle resguardado». El jugador quizá no comprendió esa suplencia. Quería mayor protagonismo en los malos momentos y no se lo dieron.

El mallorquín ha participado en 29 encuentros, con ocho goles y tres asistencias, pero ha disputado realmente 1.559 minutos, que en verdad son diecisiete encuentros totales. El promedio es de 53 minutos. Funciona mejor, sin embargo, cuando juega al menos medio partido seguido, no trozos de minutos.

Lo que solicita «Marco», así le llama Zidane, es continuidad para recuperar su confianza. Será mejor para él y para el Real Madrid. En Leganés sacó su zarpazo cuando nadie lo esperaba, en el último minuto. Tiene gol y hay que explotar esa virtud, afirma el cuerpo técnico. Asensio es un antídoto contra la falta de acierto que ha sufrido el equipo.

La mala racha le ha perjudicado, pero es uno de los pocos suplentes que puede aportar calidad determinante que marque la diferencia. El optimismo actual es culpa suya: se venció sin jugar bien. Gracias al mallorquín las sensaciones han variado en el Real Madrid. Ahora se ve la botella medio llena.