Adiós al 12+1

Una despedida popular y espontánea para Nieto

De Jerez al Jarama, el mundo de la moto se lanzó a la calle para homenajear al piloto fallecido

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Poco después de medianoche, apenas unas horas después de morir, la furgoneta que debía trasladar los restos mortales de Ángel Nieto abandonaba la Policlínica Nuestra Señora del Rosario. Lo hacía entre los aplausos de los aficionados allí presentes, que se fueron mezclando con el olor a gasolina y rueda quemada. Homenaje improvisado del medio centenar de moteros que esperaban la salida del vehículo para escoltarlo hasta el tanatorio de Ibiza. Fue la mejor «banda sonora» para la comitiva fúnebre. La que hubiera querido el campeón español, que desde ese momento no dejó de recibir muestras de cariño a lo largo de todo el país.

Porque Ángel Nieto, zamorano de Madrid, como le gustaba decir a él, no era de nadie y, al mismo tiempo, pertenecía a todo el mundo. Quizá por eso, no hizo falta organizar ningún acto y los homenajes populares se fueron sucediendo a lo largo de la jornada. Desde su ciudad natal hasta Brno, donde el Mundial celebra este fin de semana su décima prueba del año. En el trazado checo la imagen de Nieto estuvo presente a lo largo de todo el día. Imposible no encontrar un rincón en el paddock donde no se hablara del «12+1». De su vitalidad y su alegría. De su capacidad para abrir el camino a la mayoría de los pilotos que hoy compiten sobre la moto. «Conocí a Ángel Nieto cuando tenía diez años. Yo era un enano, mucho más pequeño que él, pero me dio la mano y me dijo que tenía mirada de campeón del mundo. Esas palabras me marcaron», recordaba ayer Jorge Lorenzo tras los primeros entrenamientos libres de MotoGP.

Porque el Mundial no paró por la muerte del piloto. «Cada vez que ocurría alguna desgracia, él siempre me decía que las motos tenían que seguir. Que había que mantener la normalidad y eso es lo que vamos a hacer», explicaba Carmelo Ezpeleta, máximo responsable de la empresa organizadora del Campeonato del Mundo. Aún así, fue un día triste en los garajes. La lluvia que cayó incesante sobre Brno parecía recordar la luctuosa noticia que recorría una y otra vez todos los rincones del circuito. «Para nosotros, los pilotos españoles, fue la persona que nos abrió las puertas del Mundial. Lo recordaré siempre como un maestro», reconocía Marc Márquez que, al igual que Dani Pedrosa –su compañero del equipo Repsol Honda–, lució un adhesivo con la leyenda «12+1» en el carenado de su motocicleta.

Gran homenaje en Madrid

El domingo, día de la carrera, será momento para recordar a Nieto sobre el asfalto y el podio, aunque el auténtico homenaje del Mundial de motos no llegará hasta septiembre, cuando el calendario dé un respiro y todos los miembros del «circo de las dos ruedas» puedan estar presentes en Madrid. Es allí donde Gelete y Pablo Nieto quieren que reciba «el gran homenaje que se merece». «Era un gran tipo, un gran padre y un gran deportista. Era un tío risueño, divertido y cachondo y eso es lo que tenemos que ser nosotros ahora. Hay que hacerle un homenaje bonito y las instituciones nos están ayudando», apuntó Gelete. Tanto el Consejo Superior de Deportes como la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento confirmaron sus palabras, aunque por el momento no se ha decidido cómo será ese acto.

Mientras llega, la calle se lanzó de manera improvisada para recordar a su ídolo. En Jerez, cientos de personas guardaron un minuto de silencio junto al monumento que tiene Nieto en la curva que lleva su nombre en el trazado andaluz. Una imagen que se repitió en el Jarama en el monolito levantado en su honor.

Por toda España se repitieron las muestras de cariño. En su Zamora natal, donde tiene un polideportivo con su nombre, lucieron las banderas a media asta, y en Vallecas, su barrio de adopción, renombrarán un pabellón en su honor.

El recuerdo de Nieto lo inundó ayer todo, pero fue en el tanatorio de Ibiza donde fue más intenso. Cientos de amigos pasaron por allí para mostrar su apoyo a la familia. Periodistas como José María García o J.J. Santos; presentadores de televisión como Jesús Vázquez; o empresarios como Juan Palacios –dueño de Viceroy– y Marc Ostarcevic. Pinceladas de un adiós multitudinario que tendrá dentro de unas semanas su continuación en Madrid y que anoche tuvo su epílogo en la concentración motera celebrada en los alrededores del tanatorio. El ruido de motores, el mismo que le acompañó durante buena parte de su vida, volvió ayer para acunarle en su último Gran Premio entre la emoción de sus amigos y familiares. Adiós popular al campeón del pueblo. El mito que se hizo a sí mismo.