Marc Márquez, campeón del mundo

Las claves del título de Márquez

El español ha sabido interiorizar el aprendizaje de estos años y convertirse en un piloto casi perfecto

Actualizado:1234
  1. Adaptación

    Marc Márquez
    Marc Márquez - EFE

    Después de aquel turbulento final de curso de 2015, Marc Márquez tuvo que asimilar muchas cosas, y no todas estaban relacionadas con la pista. Era la presión exterior, los pitos en el podio, ser el señalado. Por eso 2016 tampoco comenzó bien para el español. Se le juntó además una moto que no había avanzado, hasta se pensó en recuperar el motor de la máquina de 2015, como él mismo confesó. Pero fue dando pasos hasta llegar a un final de 2016 con cierta esperanza.

    Sin embargo, en el inicio de 2017 volvieron las dudas, las quejas, las inseguridades sobre la moto. La inestabilidad y la poca afinidad de la Honda con su pilotaje. Merced de esos problemas iniciales, los límites, las caídas, los tembleques en el tren delantero, las derrapadas, los sustos, las dudas.

    Pero el piloto ha sabido limar las diferencias. Sin hacer una moto perfecta sí supo adaptarse a ella.

  2. Caídas

    Para poder ajustar su pilotaje a la máquina, Márquez ha tenido que hacer uso de cierta temeridad. «Solo si vamos al límite puedo entender mejor la moto. Y si me caigo es porque vamos al límite», decía a mitad de curso. Se ha caído 27 veces. Una barbaridad de la que ha salido indemne tanto en lo físico como en la clasificación general. En 2013, su primer año en la categoría, se cayó 15 veces, una menos que en 2016, aunque el pasado curso el tropezón en Malasia llegó cuando ya tenía el título en la mano.

    En esta temporada ha sumado ocho más, pero sin demasiadas consecuencias en el casillero. Solo dos ceros por resbalón (y uno más por rotura de motor). El resto, en entrenamientos, el mejor momento para calibrar las fuerzas y los límites tanto de la moto como del piloto.

  3. Inteligencia

    En este curso competitivo, con menos puntos de los últimos años, Márquez ha encontrado siempre un plus en los momentos claves. Ha habido cuatro líderes distintos, y aunque no se ha llegado al récord de 2016, con nueve campeones diferentes, hasta el final se han mantenido varios pilotos con opciones de ser campeón.

    Márquez ha sabido hallar también la tranquilidad de pensar en la carrera, en los rivales y en su propia ambición. Consciente de cuándo debía apretar y cuándo debía asegurar los puntos. Habilidoso para evaluar qué circuitos le iban mejor y peor a sus rivales. Inteligente para hacer la elección de neumáticos más correcta para la pista, su moto y su pilotaje. También para saber en qué momento de la carrera entrar a cambiar neumáticos. E incluso para quitarse de encima a los pilotos que tratan de perseguir su rueda en las rondas de clasificación para sumar posiciones en la parrilla.

  4. Duelos

    Se esperaba desde inicio de curso un duelo entre Márquez y Viñales. Solo se vio en Australia, y no directamente entre ambos. Eran los pilotos que todo el mundo daba por favoritos. Pero se cruzó la mala adaptación de Viñales con los neumáticos y apareció Andrea Dovizioso.

    Fue el italiano el rival directo del español. En la clasificación y en la pista. Ambos dejaron dos duelos tremendos cuerpo a cuerpo en el que el de Ducati salió campeón: Austria y Japón.

    Pero a Dovizioso se le quedó corto el arreón y la fe. Un gran año para el italiano, pero que no alcanzó el nivel de un Márquez único y con horizonte, veteranía, madurez y el mismo talento de siempre para todo lo que quiera.