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MotoGP Márquez, un título a fuego lento

El piloto español desvela que este es el Mundial más trabajado y más especial por la dificultad de su conquista

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Desajustes con la moto

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Ya desde el inicio del curso, Márquez torcía la sonrisa cuando se le preguntaba por la moto. «No es la mejor pretemporada en cuestión de resultados. Hemos tenido que entender muchas cosas de la electrónica y los neumáticos, y también el motor nuevo», decía a este diario antes de embarcar hacia Qatar en marzo. Dificultades con las que tuvo que trabajar más que nunca porque no se encontraba seguro en el asfalto no solo para atacar las victorias sino para mantenerse de pie. La comunicación con los mecánicos fue continua y ya para mayo el piloto comenzó a encontrar pequeñas soluciones, sobre todo cuando pretendía acelerar, pues la rueda de delante se descontrolaba demasiado incluso para su ambición y su pilotaje.

Regularidad

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A pesar de los problemas técnicos, Márquez ha sido el único de los cuatro favoritos (con Rossi, Lorenzo y Pedrosa) que no ha sumado ceros en su cuenta y ha terminado en pie todas las carreras. Esta regularidad, aunque no siempre en el cajón del podio que le hubiera gustado, ha sido determinante para esta tercera corona.

Susto en Le Mans

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«En algún momento tiene que volver el Márquez de 2015, así es como me divierto», admitía a ABC en junio. El arriesgado, el agresivo, el de los adelantamientos al límite. No tenía la moto ni la confianza, pero el gen batallador le salió sin pensar en Le Mans. Aunque ya había solventado algunas situaciones de riesgo en otros circuitos, allí no pudo mantener el equilibrio y cayó al suelo. Pero incluso en esos momentos de tensión, en ese tropiezo que podía haber supuesto un paso muy atrás en sus aspiraciones al título, Márquez mantuvo la calma. Se levantó, recuperó su moto y regresó a la pista para arañar unos puntos -terminó decimotercero- que pensó podrían marcar la diferencia a final de curso.

Lorenzo, intermitente

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Márquez ha ganado el título por rapidez, consistencia y victorias, pero en su camino hacia el éxito también han sido grandes protagonistas sus máximos rivales: Pedrosa, Rossi y Lorenzo. El balear, que defendía la corona de 2015, tampoco encontró facilidades en su moto para adaptarse a los nuevos neumáticos y sufrió más de la cuenta. Un piloto seguro como él vio cómo hasta en cuatro ocasiones se iba al suelo antes de hora, con la consecuente pérdida de puntos y de posibilidades de volver a lo más alto. Además, también tuvo que lidiar con una situación complicada: firmó con Ducati a mitad de curso y la relación con el equipo cambió, y no para bien, pues debía defender unos colores azules mientras ya el futuro se le coloreaba de rojo.

Asimilar la presión

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Márquez ha ganado el título por rapidez, consistencia y victorias, pero en su camino hacia el éxito también han sido grandes protagonistas sus máximos rivales: Pedrosa, Rossi y Lorenzo. El balear, que defendía la corona de 2015, tampoco encontró facilidades en su moto para adaptarse a los nuevos neumáticos y sufrió más de la cuenta. Un piloto seguro como él vio cómo hasta en cuatro ocasiones se iba al suelo antes de hora, con la consecuente pérdida de puntos y de posibilidades de volver a lo más alto. Además, también tuvo que lidiar con una situación complicada: firmó con Ducati a mitad de curso y la relación con el equipo cambió, y no para bien, pues debía defender unos colores azules mientras ya el futuro se le coloreaba de rojo.

Relación con Rossi

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El italiano ha sido siempre una constante en la carrera de Márquez. Pero ha ido cambiando con el tiempo. El inicio de esta relación está poblada de risas, de halagos entre maestro y pupilo, de imitaciones y de lecciones de uno hacia el otro. Pero terminó entre broncas y descalificaciones. Las ansias de Rossi por ganar su décima corona lo llevaron a plantear una batalla dialéctica fuera de la pista y a protagonizar una patada a destiempo que desestabilizó el Mundial en 2015. Fue en Malasia, por lo que los rescoldos de esa enemistad todavía eran bien patentes este curso. Ni una mirada al cruzarse en los pasillos, ni mucho menos una palabra, tampoco algún gesto que indicara que la tormenta había pasado. Solo la peor de las desgracias, la muerte de Luis Salom, provocó un mínimo apretón de manos, una acción para la galería que, sin embargo, volvió a dinamitarse cuando el Mundial volvía a estar en juego. Después del Gran Premio de Aragón, Rossi jugó sus bazas frente a los micrófonos y volvió a la carga con aquel supuesto acuerdo entre Lorenzo y Márquez para despojarlo del título en 2015. El español siguió a lo suyo, concentrado en la siguiente carrera. «Valentino es muy listo y sabe jugar muy bien sus cartas. Pero a mí no me interesa entrar en batallas dialécticas fuera de la pista», zanjó el ilerdense. También por eso Márquez quería ganar este título, para terminar con aquella polémica y demostrar que nadie le tiene que ayudar para ganar nada. «Todos los títulos saben bien, pero siendo sincero, este un poco más por cómo terminó el año pasado».

Carambola y lotería

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Se empeñaba en repetir que no iba a ganar en Japón. Si su curso había sido difícil, lograr el título en Motegi se antojaba dificilísimo. Tres eran las premisas, a cada cual más complicada. Márquez debía ganar, en un circuito donde nunca había ganado y donde sus rivales se mostraban siempre más diestros. Valentino Rossi debía ser decimoquinto o peor, es decir, no lograr ningún punto. Había sufrido caídas en este curso, pero a un piloto veterano como él no debió temblarle el pulso cuando podía mantener la esperanza de su décima corona. Y Jorge Lorenzo no debía subir al podio. Situación que se ha dado en seis ocasiones, pero que el balear quería evitar a toda costa para luchar por el subcampeonato. Y cuando todo parecía casi imposible, «tocó la lotería», como explicó Márquez. Rossi se cayó a mitad de carrera y Lorenzo, a curto vueltas para el final. Márquez hizo el trabajo: ganar. Y con dos alegrías más: en Motegi, donde nunca lo había hecho, y para llevarse el Mundial, cuando nunca lo había logrado, pues en 2013 se proclamó campeón tras finalizar en tercera posición, y segundo en 2014.

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