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Ángel Nieto

El campeón que se hizo a sí mismo

Ganador de 12+1 títulos mundiales, solo superado por los 15 de Agostini, supo desde niño que lo suyo era correr en motos

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Era el piloto más listo que se ha visto sobre el asfalto. Solo Rossi se le asemeja en destreza, en valentía, en picardía, en saber hacer. Se llamaba -se llamará siempre- Ángel Nieto y es uno de los pilotos que más nos ha hecho disfrutar en las carreras viéndole competir. Nieto es una de las grandes leyendas de España; uno de los deportistas nacionales más importantes. Santana, Ballesteros, Blume y Nieto marcaron el mundo del deporte español desde los años 60. En un país entonces humilde, el zamorano de Vallecas eligió la rama más difícil, la más costosa, la que no depende solo de una raqueta o de un palo de golf. Se decantó por el motor, que siempre es el deporte más caro. Y triunfó a nivel mundial cuando no contaba con ningún medio para conseguirlo.

Se hizo a sí mismo. La vida de Nieto es el devenir de un hombre que nació de la nada y que llegó a lo más alto sin apenas apoyos y con escasos medios. Ángel Nieto Roldán nació en Zamora el 25 de enero de 1947. Era un niño de la posguerra. Cuando tenía un año, su familia se trasladó a Madrid, al barrio de Vallecas. Se convirtió en un vallecano más, en un español como tantos que vivía en un área pobre y que debía buscarse la vida. Muy pronto supo que su afición eran las motos. Le gustaban los motores y trabajó en el taller de Tomás Díaz-Valdés, que después sería periodista deportivo del motor y buen amigo de todos los que vivimos el deporte de las dos ruedas.

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Ángel comenzó a competir en carreras de aficionados en 1960, cuando tenía 13 años. No disponía de dinero para comprarse una moto y decidió trasladarse a Barcelona para trabajar como mecánico en la fábrica Bultaco. Tampoco podía pagar un hotel. Era muy duro para él ir los fines de semana a ver a la familia y hacerse 650 kilómetros con las carreteras de la época, ida y vuelta, en dos días.

De Bultaco pasó a trabajar en Ducati y finalmente acabó en Derbi, donde podría por fin tocar a su amada novia: una moto de competición.

Ángel recordaba siempre esa etapa con mucho orgullo. No tenía mucho dinero para comer, ni sitio decente para dormir. Durmió durante seis meses en el sótano de una frutería de las afueras de Barcelona para alcanzar su sueño: correr con una moto de carreras. Allí lloraba cada noche, se quería volver a Madrid, pero al final pensaba que podía ser piloto y continuaba. Propuso a Derbi arreglar y poner a punto una montura de carreras con tal de probarla él. Los jefes aceptaron. Sus ensayos con la Derbi fueron un éxito y en 1965 firmó su primer contrato profesional como piloto. Las lágrimas se transformaron en una enorme alegría para él.

Había comenzado a vivir su sueño. Un sueño que sus padres no comprendían, porque no tenían ninguna relación con la moto. Su madre acudió una vez a las carreras y no volvió. Siempre le decía a Ángel: «No montes más». No le hizo caso. Pilotó durante un cuarto de siglo.

Con la experiencia de correr por las carreteras de Madrid, sin experiencia internacional, Ángel Nieto sorprendió al mundo y a toda España al ganar sus dos primeras carreras del Mundial de Motociclismo en 1969, con 22 años.

De la pobreza al éxito

Atrás quedaban sus años de pobreza. Sus años de entrar en las bodas y comerse los pasteles mientras los dos novios preguntaban de quién era invitado. La sorpresa fue aún mayor al proclamarse campeón del mundo de 50 centímetros cúbicos aquel año. Entonces el motociclismo no era un deporte popular en España. Nieto, con sus triunfos, lo hizo famoso. El campeón comenzaba una trayectoria estelar y necesitaba el apoyo televisivo para que toda España reconociera sus éxitos. Buscó patrocinadores y consiguió que TVE transmitiera en directo sus carreras. El zamorano correspondió en la pista. Repitió título mundial en 1970. Al año siguiente, en 1971, se proclamó campeón de 125. En 1972 ganó las dos coronas, la de 50 y la de 125. Tras dos temporadas sin títulos, en 1975 volvió a ganar en la categoría pequeña, entorchado que volvió a celebrar en 1976 y 1977. Saltó entonces de nuevo a la cilindrada de 125 y se proclamó campeón en 1979, 1981, 1982, 1983 y 1984. En esta veintena de años se adjudicó 90 grandes premios del Mundial. Obtuvo además 23 Campeonatos de España de motociclismo.

Se retiró en 1986 y pasó a ser director de equipos. En 1999 era director técnico del equipo Vía Digital, con el que el español Emilio Alzamora se proclamó campeón del mundo de 125.

Después, se ha dedicado durante lustros a ser comentarista de motociclismo en televisión. Pero siempre nos quedarán en la retina sus malas salidas en las carreras y sus remontadas heroicas desde el último puesto hasta el triunfo. Fue el pionero de todos los pilotos españoles. El primer responsable de que el motociclismo sea hoy el deporte más laureado de España.