Fútbol

Villar y las elecciones de nunca acabar

La resistencia de la Federación a acatar las normas del CSD mete al fútbol en un callejón sin salida

Villar durante la asamblea del martes
Villar durante la asamblea del martes - EFE

Como ocurre en el Gobierno de España, la Federación de Fútbol también tiene un presidente interino. Ángel María Villar debería haber sido reelegido o relevado antes del 30 de junio. Así lo marca la Ley del Deporte, que obliga a todas las federaciones cuyos equipos nacionales no participen en los Juegos Olímpicos a celebrar las elecciones durante el primer semestre del año. Pero han pasado más de cien días desde entonces, y no solo no se ha votado, es que ni siquiera se vislumbra una fecha cercana de convocatoria de los comicios.

«Si la Federación subsana los dos últimos detalles del reglamento electoral que quedan por resolver, nosotros aprobaríamos el reglamento electoral en 48 horas», aseguró ayer en tono conciliador el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal.

Nueve meses perdidos

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y el Consejo Superior de Deportes (CSD) no se ponen de acuerdo sobre quién es responsable de que estemos en octubre y aún no se hayan celebrado las elecciones. Mientras el organismo que preside Ángel María Villar culpa al CSD de no haber rechazado su reglamento electoral hasta el 18 julio, Cardenal sostiene que fue imposible hacerlo porque en sucesivas ocasiones les requirieron la propuesta de distribución de cargos electos por circunscripciones y ésta no fue presentada por la RFEF hasta el pasado 9 de septiembre. Entre medias, el CSD fue rechazando hasta en cuatro ocasiones los reglamentos electorales que iba enviando la Federación. Las tres primeras veces presentó el mismo texto pese a que el CSD lo fue tumbando por considerar que no cumplía los requisitos que se pedían al resto de federaciones. Y el 19 de agosto y el 22 de septiembre presentó sucesivas modificaciones que tampoco terminan de cumplir, según el CSD, con la norma. «Nunca antes había ocurrido –asegura Cardenal– que una federación se obstine en no arreglar lo que les han dicho que tienen que arreglar. Lamento el tiempo valioso y escaso que nos han hecho perder».

La distribución territorial

Pese a que la inmensa mayoría de las federaciones deportivas, algunas con tan escasos recursos como la de bolos o la de colombofilia, ya han conseguido aprobar sus reglamentos electorales, la de fútbol no termina de adaptarse a la orden ministerial que rige a todas ellas. Tras limar el resto de escollos, ahora solo queda uno, pero no es menor: el de la distribución de cargos electos de los futbolistas y los clubes. Villar pretende que se celebren elecciones por circunscripciones autonómicas, pero ello no es posible en el caso de los futbolistas no profesionales porque no llegan al mínimo que estipula la norma después de que la propia Federación decidiera rebajar hasta 120 el número total de miembros de la asamblea. Bastaría con que ese número se elevara hasta 180 representantes, tal y como permite la ley, para que ello fuera posible.

Votantes de Ceuta y Melilla

La Federación pretende que todas las circunscripciones territoriales, incluidas las dos ciudades autónomas, tengan al menos un representante en la asamblea por cada uno de los siquientes tres estamentos: futbolistas no profesionales, clubes y miembros natos. Sin embargo, en los dos primeros casos, dicha propuesta choca con lo recogido en el artículo 7 de la orden ministerial y rompe con el principio de proporcionalidad que, según el CSD, debe presidir cualquier convocatoria electoral. Con ese criterio, el voto de un deportista de Ceuta –donde solo hay 26 futbolistas con derecho a voto– valdría 47 veces más que el de uno andaluz, con un total de 1.240 licencias. «¿Puede creer alguien que el señor Villar se preocupa por la representación de Ceuta y Melilla?», se preguntó en alto ayer Cardenal.

Confrontación personal

Es la principal acusación de Villar y sus aliados contra el secretario de Estado para el Deporte, a quien reprochan que esté bloqueando las elecciones por una supuesta animadversión hacia el presidente de la RFEF. Sin embargo, Cardenal negó ayer la mayor: «Mi única determinación es hacer cumplir la ley», dijo, al tiempo que defendió la labor profesional de los funcionarios del servicio jurídico del CSD, de la Abogacía del Estado y del resto de miembros de la Comisión Directiva, quienes «jamás estarían dispuestos a jugarse su carrera por una supuesta guerra personal».

Respecto al anuncio de la RFEF de presentar un recurso en los tribunales ordinarios, Cardenal señaló que «están en su derecho y no nos molesta que lo hagan», pero advirtió que «esto no paraliza nada porque los actos administrativos son ejecutivos».

Sanción a Villar

El secretario de Estado –que insinuó ayer que Villar ha dilatado todo el proceso a la espera de un cambio de Gobierno en la Nación que favoreciera sus intereses– anunció que la Comisión Directiva del CSD tomará la próxima semana una determinación respecto a la actitud del presidente de la Federación. En este sentido, podría pedir al TAD la sanción de Villar por una infracción muy grave del artículo 76 de la Ley del Deporte, que castiga «el incumplimiento de los reglamentos electorales y demás disposiciones estatutarias o reglamentarias».

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