Banderas en las gradas de un campo de fútbol
Banderas en las gradas de un campo de fútbol - EFE

Atlético-BarcelonaTemor a un ambiente hostil

El Barça teme que los sucesos en Cataluña generen hostilidad hacia el equipo culé

BarcelonaActualizado:

El Barcelona, al igual que el resto de equipos de LaLiga, vuelve a la competición doméstica tras un parón por selecciones marcado en el ámbito político y social por la situación vivida en Cataluña tras la celebración de referéndum declarado ilegal por el Gobierno central y la decisión de Carles Puigdemont y del Parlament catalán de declarar una independencia suspendida temporalmente. En medio de esta zozobra, los azulgranas viajan a Madrid para enfrentarse al Atlético en el Wanda Metropolitano. Será una ocasión pintiparada para comprobar las repercusiones de la situación política actual en Cataluña, que tiene en el Barcelona a uno de sus máximos exponentes.

Una de las grandes preocupaciones del club azulgrana es que el equipo pueda ser uno de los perjudicados por el ambiente hostil que se está generando en todo el territorio español. El ejemplo más claro es el de Gerard Piqué, pitado en todos los campos aún vistiendo la camiseta de la selección nacional, tras posicionarse a favor del derecho a decidir en el referéndum y sus declaraciones posteriores denunciando la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

En el seno del de la entidad temen que si el defensa ha sido pitado defendiendo a la selección en partidos importantes, el recibimiento que tendrá el equipo en todos los campos será excesivamente hostil, superando notoriamente el grado habitual entre dos aficiones rivales. La posición del Barcelona en todo el conflicto tampoco ha ayudado a rebajar la tensión a pesar de que el encendido tono del discurso ha ido templándose.

Si en un principio parecía una quimera que el Barcelona no pudiera jugar LaLiga y que el organismo federativo español no permitiría que el club azulgrana abandonara la competición, los últimos sucesos han despertado los miedos del barcelonismo, que empiezan a tener muy claro que una Cataluña independiente dejaría al Barça abocado a disputar una Liga catalana y, evidentemente, fuera de la Champions League. El club, con unos ingresos de más de 700 millones de euros vería menguado completamente su presupuesto por la marcha de la mayoría de los patrocinadores, que dejarían de tener una visibilidad global.

Seguir en LaLiga

Esta amenaza ha conllevado un cambio en el discurso y planteamiento culé. Si el Barça creía que tenia potestad para decidir dónde podía jugar en un panorama secesionista, ahora abogan por convencer a LaLiga y la Federación de seguir en la competición. «LaLiga y el Barça han de ir de la mano. Queremos continuar en LaLiga y jugar la Copa», aseguró este pasado miércoles el CEO culé, Óscar Grau.