Italia | Serie A

Suso, el héroe inesperado

Tras sus dos goles al Inter, la prensa italiana se deshace en elogios con el gaditano que despreció el Liverpool

Suso celebra uno de sus goles en el derbi ante el Inter
Suso celebra uno de sus goles en el derbi ante el Inter - REUTERS
ÁNGEL GÓMEZ FUENTES Roma - Actualizado: Guardado en: Deportes , Fútbol

Lo llaman el pequeño Robben, porque con el jugador holandés comparte posición, visión de juego y pie preferido, la zurda. La prensa deportiva italiana se deshace en elogios hacia Jesús Joaquín Fernández Sáez de la Torre, Suso (Cádiz, 19 noviembre 1993). Lleva la camiseta con el 8 del Milán, número que hicieron brillar estrellas de San Siro como Ancelotti, Rijkaard y Gatusso. Sus dos golazos en el derbi del pasado domingo frente al Inter causaron el delirio en el estadio y el entusiasmo de Silvio Berlusconi, que aplaudió con ganas como hacía tiempo no hacía en San Siro, porque su equipo perdió en los últimos años el brillo del plantel campeón que fue en el pasado. El último apelativo que se ha ganado Suso se lo ha puesto el periodista Carlo Pellegati, conocido por los sobrenombres a destacados futbolistas: A Suso lo llama el «jilguero», por su agilidad y velocidad. Ayer volvió a ser titular en el triunfo ante el Empoli (1-4), dio dos asistencias y marcó otro golito, el quinto del curso.

Lo sorprendente es que hasta hace muy poco Suso era un desconocido. Por ejemplo, el «Corriere dello Sport –Stadio» explica que Suso ha pasado de ser el «signor nessuno» (señor nadie) a una estrella del Milán, al haber logrado continuidad como titular, algo que debe agradecer a su entrenador, Vincenzo Montella.

«Don nadie»

Esta explosión, desde un «don nadie» a jugador imprescindible impresiona a los medios italianos. Desde el Cádiz Suso llegó al Liverpool, donde debutó con el primer equipo en 2012. Había jugado ya con la Selección sub-17 de España y la sub-20, y formó parte del equipo que ganó el Campeonato Europeo de la UEFA sub-19 en Estonia en el 2012, donde lució con los colchoneros Saúl y Óliver. Su zurda prodigiosa había brillado y equipos importantes se interesaron por él, siendo el Liverpool el club que mejores oportunidades ofreció. Allí destacó enseguida y se hicieron comparaciones con David Silva por su buen regate y visión de juego en el centro del campo.

Pero su estrella comenzó a apagarse en Liverpool por algunos problemas fuera del campo: llamar gay bromeando a un compañero en las redes sociales, por lo que fue multado, o llegar tarde a una sesión de entrenamiento. El Liverpool lo cedió en julio de 2013 al Almería, donde llegó con vitola de estrella, pero su rendimiento fue irregular, de más a menos, y tras la cesión por una temporada regresó al Liverpool, donde el entrenador Brendan Rodgers lo tuvo en el banquillo, de reserva, en parte por una lesión.

El jugador gaditano tenía necesidad de un cambio, y la oportunidad se le presentó con el Milán, que lo compró el año pasado a precio de saldo: pagó menos de un millón de euros al equipo inglés y permitió que el jugador gaditano se vistiera con la camiseta con el 8, el mismo número del brasileño Kaká, su ídolo cuando el juvenil Suso jugaba en la cantera del Cádiz: «Me gustaba mucho por su velocidad y porque era decisivo ante la portería», recuerda Suso.

Lopetegui toma nota

No lo tuvo fácil al inicio en el Milán. Se encontró con un duro entrenador, el serbio Mihajlovic, que no contó con él y lo «condenó» a doce partidos seguidos en el banquillo y dos a la tribuna, mandándole a Génova en enero pasado: «Mihajlovic creó un clima de terror en Milanello», recuerda Suso. La fortuna del futbolista español fue la de ser cedido al Génova, donde el entrenador Piero Gasperino, un perfeccionista, se quedó entusiasmado y le dio continuidad como titular. Al llegar Montella esta temporada al Milán, lo incorporó de inmediato a su proyecto, porque apreció su técnica y sus capacidades como centrocampista y atacante.

San Siro cree haber encontrado en Suso un diamante. Y en Liverpool sus dirigentes deben de estar hoy tirándose de los pelos, porque el valor del «jilguero» se disparará a buen seguro si sigue mejorando en su juego y deslumbrando con su zurda. Suso se permitió incluso rechazar por dos veces la llamada del Real Madrid, que se interesó por él. La próxima llamada, que él espera y no podrá rechazar, es la de Julen Lopetegui, quien ya lo quiso fichar cuando entrenaba al Oporto. Para Suso la próxima meta es la selección nacional.

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