Selección española Piqué, el niño travieso de La Masía

Desde siempre, Piqué ha disfrutado de las las bromas, algunas muy polémicas. Central excelente, quiere ser presidente del Barça

Piqué, con camiseta de manga corta, celebra su primer gol con España en 2009
Piqué, con camiseta de manga corta, celebra su primer gol con España en 2009 - IGNACIO GIL

Los amigos de Gerard Piqué dicen que tiene algo de superdotado, que no deja de pensar en posibles negocios y que le da mil vueltas a las cosas porque siempre ve oportunidades. El Gerard Piqué ciudadano, nacido el 2 de febrero de 1987, se educó en un colegio bien de Barcelona (La Salle Bonanova), creció en la zona alta y a su familia nunca le faltó de nada, muy vinculado a sus familia y con un abuelo, de ilustre apellido madridista (Amador Bernabéu), en la directiva del Barcelona. Quemó etapas, pues, empapándose de barcelonismo, azulgrana hasta la médula y con un proyecto actual en la cabeza: cuando deje el fútbol quiere ser presidente del Barcelona, una aspiración alimentada en estos últimos años en los que se ha erigido en una especie de portavoz de buena parte de la grada del Camp Nou. Eso sí, no todos comparten su ácido sentido del humor.

Porque Piqué es, desde siempre un niño travieso, incluso a veces con bromas que van un metro más allá. Acepta que le va la marcha y que le gusta encender al personal, especialmente activo en la rivalidad con el Madrid. Presumió de colores en el Bernabéu al marcar en el escandaloso 2-6 del curso 2009-09, un año después se encargó de pasear la manita en el 5-0 de Guardiola a Mourinho en el Camp Nou emulando una imagen histórica de un ayudante de Cruyff cuando ese Barça calcó el mismo resultado años atrás, y en los festejos ligueros del pasado curso soltó aquello del «Gracias a Kevin Roldán, ¡contigo empezó todo!». Son precisamente esas palabras las que le han puesto a gran parte de la parroquia española en contra, con pitidos y algún insulto cuando la selección actúa como local. Marchoso como es, dio una conferencia de prensa asegurando que se lo pasó pipa y que lo volvería a repetir ya que, en su opinión, no había ofensa alguna. Piqué es así.

También es capaz de lanzar una bomba fetida en el avión del Barça o de repetir gracieta en la zona de trabajo de los periodistas, chiquilladas de colegio con algún que otro reproche en privado. Jamás ha dejado esa vena infantil con la que entró en La Masía, un chaval más largo que los demás y que actuaba como guardaespaldas de Messi cuando el argentino estaba por hacer. En ese equipo también estuvo con Cesc Fábregas, uno de sus íntimos y con quien han compartido miles de bromas y algún episodio censurable, como el salivazo a un directivo de la Federación durante la celebración delMundial por las calles de Madrid.

Jugador y empresario

Piqué, que suma 501 partidos como profesional entre Barcelona (365), Manchester United (23), Zaragoza (28) y selección española (85), tiene un palmarés asombroso, pieza fundamental en este Barcelona de época que lleva ya desde 2008 amontonando títulos. Actualmente está en un momento de forma magnífico y, a diferencia del plazo que se marca con España, cree que aún le queda recorrido como azulgrana.

Pero Piqué es algo más que un jugador, dueño de su propia empresa de videojuegos, y no por aparentar. Piqué, quien ha actuado como reclamo para marcas de moda, es un jefe que va a la oficina, incentiva a sus trabajadores y complementa esa actividad con negocios inmobiliarios y otros relacionados con la alimentación y la producción de hamburguesas de calidad.

Desde 2010, «Geri», como así le llaman sus íntimos, tiene una relación con Shakira, una megaestrella que incluso le eclipsa porque la colombiana arrasa con su música. Tiene dos hijos, Milan y Sasha, y viven en una zona muy tranquila a las afueras de Barcelona.

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