PSG-BayernNeymar-Cavani, abrazos de conveniencia

El equipo parisino goleó al conjunto de Ancelotti a pesar de la tirantez camuflada entre sus dos delanteros

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El Parque de los Príncipes de París vivió un partido con morbo. Los príncipes eran Neymar y Cavani, enfrentados en el seno del millonario PSG por quítame allá un penalti. El brasileño y el uruguayo fueron la atracción del encuentro. Cada movimiento, cada gesto, cada jugada ofrecía mil interpretaciones. La presencia del histórico Bayern, otrora temible en la Champions, era lo de menos. Este Bayern de Ancelotti es el más débil del último lustro. El madridista James descolló en un equipo vulgar. Exento de vulgaridad está el París Saint Germain, que hasta en los antagonismos es brillante. Anoche, toda Europa presenció la desconexión entre Neymar y Cavani, y pese a todo goleó (3-0). El uruguayo asume que tiene los días contados en el club al enfrentarse a un futbolista que costó 222 millones. Tiró aquel penalti y lo tiró todo por la borda. No se hablan y no enlazan, salvo en acciones obligadas por la enorme calidad que tienen. El PSG será un gran rival para el Real Madrid.

El brasileño solo dio tres pases al uruguayo, que le concedió cinco; la cuestión que se argumentaba en las gradas era ¿qué sucederá el día que los dos se den la pelota si ahora, enfrentados, el PSG golea?

Y eso que el partido comenzó con dos pases consecutivos del uruguayo al ídolo brasileño en un minuto. Fue un espejismo. No sucedió al revés. «Ney» tenía el balón desde la izquierda y no buscó paredes con el delantero centro, que parecía fuera de juego.

Esas felicitaciones gélidas

En una de esas incursiones desde la izquierda, la estrella del PSG desbordó a toda la retaguardia rival y dio el pase de la muerte a su amigo Dani Alves, que fusiló el primer gol local. El mejor compañero de Cavani en el césped fue Mbappé, que tuvo la valentía de dar una asistencia de oro al uruguayo cuando Neymar también lo esperaba. Edinson erró la oportunidad con un disparo mal dirigido. El segundo no lo desaprovechó. Mbappé, convidado de piedra en este enfrentamiento, dibujó otro centro medido al uruguayo y esta vez su tiro fue perfecto.

La segunda diana del PSG se transformó en un examen de relaciones internas. Mientras Mbappé felicitaba a Cavani, «Ney» se mantenía lejos. Fue Alves, veterano en mil litigios, quien le cogió por banda para decirle que abrazara a Cavani. La estrella le dio un toque gélido en la cabeza.

El PSG pasó a jugar al contragolpe. Neymar erró dos ocasiones y Cavani protagonizó una acción para la galería al consolar al brasileño. La figura de los 222 millones sí acertó su tercera ocasión. Y el uruguayo le felicitó frío, como si le debiera dinero. El equipo parisino goleó con dos delanteros que no se pasaban la pelota. El día que se la pasen ¿qué sucederá?