Mercado de fichajes ¿Por qué pasó Neymar el reconocimiento médico en Oporto?

El director deportivo del PSG, el portugués Antero Henrique, ejerció el mismo cargo en el actual equipo de Íker Casillas

Neymar, durante su presentación con el PSG
Neymar, durante su presentación con el PSG - Reuters

Cuando Neymar viajó a Oporto el pasado miércoles 2 de agosto solo por unas horas, la incógnita no tardó en saltar. ¿Por qué se trasladó a la segunda ciudad más importante de Portugal en vísperas de rubricarse su millonario fichaje por el Paris Saint-Germain?

La respuesta es que su breve estancia a orillas de la desembocadura del río Duero tenía por objeto pasar el preceptivo reconocimiento médico con el todopoderoso equipo francés, gestionado por una lluvia catarí de petrodólares. De nuevo los interrogantes: ¿Por qué no realizar el chequeo en París? ¿Qué explicación tiene la sorprendente elección de Oporto para efectuar los exámenes de salud y forma física?

La clave se personifica en el portugués Antero Henrique, director deportivo del PSG desde hace tan solo dos meses. Un puesto al que llegó después de ejercer la misma función durante 12 años en… el Oporto de Íker Casillas, un histórico club bicampeón de Europa.

Su larga experiencia en la Champions League, una cita ineludible para los propietarios del Estadio do Dragao año tras año, le catapultó en junio a la nave que entrena el técnico vasco Unai Emery. Es precisamente la máxima competición mundial de fútbol la gran obsesión del PSG, de modo que él tiene la misión de facilitar el abordaje a su conquista.

En vista de que deseaba reservar la totalidad del foco mediático en París para el acto de presentación, Henrique se puso manos a la obra para diseñar una estrategia de despiste en las horas previas. De ahí que los tripulantes del avión privado de Neymar manifestaran inicialmente su intención de volar desde el aeropuerto de El Prat en dirección a Londres.

Era solo una jugada para dirigir el aparato hacia Oporto, donde Antero había utilizado sus contactos para dejar todo preparado en un centro no determinado y lograr así dar esquinazo a los «paparazzi».

Su plan funcionó a las mil maravillas, pues en un primer momento solo trascendió que el espectacular delantero brasileño hizo una breve escala allí. La confirmación de que había ido a someterse al reconocimiento médico llegó unas cuantas horas después, cuando Neymar ya no se encontraba en territorio portugués.

El director deportivo luso, que se había iniciado allá por 2000 en el Oporto como encargado de la renovación de los abonos y posteriormente ascendió a jefe de prensa, se apunta entonces su tercer tanto: llevar en volandas al ex compañero de Messi para intentar que el PSG pueda olvidar definitivamente el trauma del 6-1 de la Champions pasada y dar un zarpazo que convierta su alineación en una de las más temibles del continente.

Sus dos anteriores éxitos en los escasos 60 días que lleva en la cúpula del emblema del fútbol francés llevan grabados los nombres propios de Dani Alves, a quien no tardó en convencer de que abandonase la Juventus, y Marco Verratti, pues ha logrado retener al cotizado centrocampista italiano y protegerlo del acecho del Barcelona.

Por tanto, las dotes negociadoras de Antero Henrique han quedado suficientemente acreditadas, con el bonus añadido de que la comunicación en lengua portuguesa con los jugadores deseados y sus entornos ha impulsado las conversaciones en todos estos casos.

De ahí el entendimiento de este astuto ejecutivo con el padre de Neymar, uno de los motivos determinantes de que la estratosférica operación de los 222 millones de euros llegase a buen puerto.

«Me propusieron un proyecto muy ambicioso y estoy aquí para aportar mi experiencia y poder desarrollarlo», declaró Henrique dos meses atrás, cuando desembarcó en la Ciudad de la Luz. Y prosiguió: «En apenas unos años, este club se ha convertido en una potencia europea. Lo que yo tengo es la ambición de situar al equipo de manera permanente en el más alto nivel». Léase: de tú a tú con Real Madrid, Barcelona, Juventus, Bayern Múnich, Manchester City o Chelsea, sin olvidar al reflotado Manchester United de José Mourinho.

El clan brasileño y su altavoz portugués se sirven de la lengua de Camoes para desplegar su capacidad de persuasión, ya que un colaborador de peso en el organigrama del PSG es Maxwell, ex defensa del Barcelona que ha pasado a engrosar el «staff» directivo desde que se retiró a orillas del río Sena.

Ahí está igualmente su papel en esta complicada trama que ha dado con Neymar bajo el fulgor de la Torre Eiffel. Con él como bandera y las decisiones de Antero Henrique en la sombra, el gran rival del Mónaco en la Ligue 1 va a por todas en la temporada que está a punto de comenzar.

El presidente catarí del Paris Saint-Germain, Nasser Al-Khelaifi, ya le ha trasladado al flamante director deportivo que está encantado con sus servicios, de modo que su reinado solo parece haber arrancado y los grandes de Europa toman nota para no quedarse atrás en la competida carrera por la gloria de la Champions.

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