Manolo Jiménez, entrenador del AEK de Atenas
Manolo Jiménez, entrenador del AEK de Atenas
Grecia

Manolo Jiménez: «La violencia en el fútbol griego es un prejuicio»

El técnico sevillano acaba de ganar la liga helena y este sábado disputa la Copa contra el PAOK, cuyo presidente irrumpió en el campo con una pistola

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Quien diga que segundas partes nunca fueron buenas es porque no conoce la historia de Manolo Jiménez en el AEK Atenas. Después de la Copa conseguida en su primera etapa al frente del club, ha logrado poner fin a un duopolio del Olympiacos y del Panathinaikos en la Superliga griega. Han hecho falta 24 años para que la parroquia aurinegra volviera a saborear las mieles del éxito de una liga. «Ganar después de tanto tiempo es bonito. La gente estaba muy necesitada de un título así. El club ha pasado malos tiempos y volver a ser el equipo que fue en todo su esplendor consiguiendo esta liga es muy grande», dice el entrenador español.

El AEK Atenas se proclamó campeón a falta de dos jornadas. Un torneo, el de este año, marcado por algunos acontecimientos que han ensuciado este deporte. Manolo Jiménez prefiere hablar de los méritos de su equipo logrados sobre el césped: «Hemos vivido la temporada con extrañeza, pero hemos demostrado quién ha sido el mejor en el terreno de juego y quién ha logrado esa regularidad necesaria para ganar», afirma. Con solo dos derrotas en su debe, el AEK Atenas suma su duodécima liga a sus vitrinas y este sábado (19.30 h) puede lograr el doblete si supera al PAOK en la final de Copa.

Sin embargo, al margen del fútbol, un suceso hizo que todo el mundo pusiera sus ojos en Grecia el pasado 11 de marzo. Se enfrentaban el PAOK y el AEK Atenas. Sobre el terreno de juego, un empate a cero hasta los minutos finales. Fue entonces cuando el árbitro del encuentro invalidó un gol a los locales que les daba la victoria. Los siguientes acontecimientos fueron inauditos. A la invasión de parte de la afición local se sumó la entrada al campo del presidente del PAOK, Ivan Savvidis. Iba armado con una pistola. «Se te ha acabado la carrera como árbitro», llegó a decirle al colegiado. Manolo Jiménez se encontraba en el banquillo visitante y vivió «in situ» el escándalo: «Fue lamentable. Cuando vimos las imágenes después nos dimos cuenta de la gravedad del asunto».

Aquel encuentro terminó siendo suspendido y trajo consigo la paralización de la liga griega varias semanas. Recientemente, la justicia se ha pronunciado y ha ratificado la derrota del PAOK, lo que ha terminado por adelantar el título del AEK. El equipo de Jiménez ponía fin así a una hegemonía de más de dos décadas: «En los últimos años siempre ganaban el Panathinaikos y el Olympiacos. Estamos muy orgullosos del trabajo que estamos haciendo».

Sucesos como el de aquel día hacen que el fútbol griego no pueda huir definitivamente del fantasma de la violencia. El mundo sigue mirando con recelo el deporte en este país. Manolo Jiménez, en cambio, discrepa: «La violencia en el fútbol griego es un prejuicio. Hay muchos países con más violencia en el fútbol. Los griegos son pasionales. Desafortunadamente, este año han ocurrido dos hechos lamentables, pero son solo dos partidos de muchos. Es triste que se englobe a la sociedad griega de esa forma, porque el griego no es como se pinta en algunos momentos. Aquí se vive fenomenal y para nada es un país violento. Lo que hay que evitar es que se repitan esos casos, obviamente».

Sevilla, su casa

Manolo Jiménez disfruta de su vida en Grecia. El entrenador compara el país con España, algo que le ayuda en su día a día: «Tiene mucho sol, sus islas son un paraíso... Están saliendo de una durísima crisis y parece que ahora el país empieza a despuntar». Aunque centre todos sus sentidos en el AEK, reconoce que ha seguido de cerca al club de sus amores: «El Sevilla ha hecho una temporada irregular en Liga, pero ha completado una gran Champions y una buena Copa, a excepción de la final. Tienen que luchar todavía por estar en Europa la temporada que viene», dice del conjunto hispalense. Aunque aún tiene el reto de la Copa de Grecia por delante, no puede evitar dejar abierta una puerta a su vuelta a la entidad sevillista: «Mi prioridad ganar la Copa. Tenemos que disfrutar de lo que estamos haciendo... Pero todo el mundo sabe que el Sevilla es como mi casa, y si en algún momento se ponen en contacto conmigo les escucharé. Les debo todo lo que soy deportivamente a ellos».