Leganés-Barcelona Asier Garitano: «En fútbol nunca hay que olvidar de dónde vienes»

Ha guiado el tránsito de Segunda B a la Liga de las estrellas, pero el éxito no nubla al entrenador del Leganés

Ambicioso desde la humildad, su reto ahora es que el equipo siga creciendo y promete dar guerra hoy al Barça

Asier Garitano, entrenador del Leganés
Asier Garitano, entrenador del Leganés - DE SAN BERNARDO

Leganés espera engalanado para disfrutar de la fiesta que supone la presencia del Barcelona en una atípica matinal sabatina. Primera visita en Liga del gigante azulgrana al estadio de Butarque y estreno del conjunto blanquiazul en un horario más propio para las compras y un buen aperitivo (13.00 horas). Nervios en la afición que no afloran en Asier Garitano (Bergara, 6 de diciembre de 1969). Cercano en el trato, el técnico no ha cambiado su rutina en las vísperas de un partido histórico. Esta semana ha seguido hablando de fútbol con sus «paisanos» por las calles de una ciudad en la que es querido y a la que se siente ya muy unido. Ha guiado al club desde Segunda división B a Primera en solo cuatro años y hoy afronta un nuevo reto: intentar sorprender al vigente campeón de Liga.

— ¿Cómo se siente un guipuzcoano como usted en Leganés?

— Bastante cómodo. Es la cuarta temporada, pero me adapté bien desde el principio. Mi familia también. Veníamos de Alicante y para mi era más sencillo porque el fútbol, los entrenamientos ocupan mucho tiempo. Para mi mujer y mi hijo era quizá más complicado por lo que supone un cambio, una mudanza, pero ha ido todo fenomenal La gente nos ha tratado muy bien y estamos muy contentos.

— Ha conseguido dos ascensos y ha llevado al Leganés por primera vez a lo más alto. ¿Qué se siente al hacer feliz a toda una ciudad?

— Te das cuenta de la enorme repercusión que tiene el fútbol, es increíble. Ves la felicidad en las caras, ves que la gente está contenta en el día a día cuando gana su equipo. Estas cosas, quizá, solo las puede conseguir el deporte, en este caso el fútbol. El ascenso ha resultado muy bonito porque Leganés ha visto cumplido un sueño que, no hace tanto, creía imposible.

— ¿Nota el cariño de la gente?

— Sí, claro que lo noto, es una ciudad agradecida. El primer año llegué y la gente no me conocía. A final de esa temporada, muchos ya sí. Ahora, lógicamente, casi todo el mundo. Siempre he notado el respeto de la gente de Leganés. Vivo en el centro, la gente me para y me comenta cosas del equipo.

— ¿Y les hace caso?

— No les hago caso (risas), pero entro en el juego. Hablas con ellos y notas que te lo dicen de buenas, siempre con respeto. Notas la cercanía y el cariño que te tienen. Esto es el fútbol.

— Pues conocerá la rivalidad histórica que existe con el Getafe. ¿Le hubiera gustado un derbi en Primera?

— Sí, mucho, de verdad. Claro que noto esa rivalidad. Vengo de fuera y al principio me chocó. Cuando comenzamos en Segunda B jugábamos con el filial del Getafe y todo el mundo me decía «a estos hay que ganarlos» y te contaban cosas de derbis pasados. Me entró curiosidad. Me gustaría vivir un derbi para tener esa experiencia, es una pena que haya bajado, de verdad. Si coincidimos, que sea porque suban ellos.

— El Getafe subió para quedarse varios años en Primera. ¿Es un buen espejo para mirarse?

— La idea es ir creciendo estructuralmente para pelear con cualquier equipo de Primera. Poco a poco se va consiguiendo, el estadio ha mejorado mucho, pero quedan cosas. Ojalá estemos tantos años en Primera como ellos.

— Uno de los problemas que tuvieron sus vecinos fue la escasa presencia de público en los partidos. ¿Teme que eso pueda pasar aquí?

— No. Me imagino que Butarque no estará lleno todas las jornadas, pero sí tendremos siempre muy buenas entradas. La directiva ha cuidado mucho el tema de los socios, el precio de las entradas, ha dado facilidades. Tenemos 8.500 socios sobre un aforo de 12.000, al club le interesa tener apoyo y lo está haciendo muy bien.

— Y un club como el Leganés, ¿puede llegar a competir con vecinos tan poderosos como Madrid o Atlético?

— Competir es casi imposible en una temporada de 38 jornadas, pero siempre hay que tener la ilusión de ganar y cada partido lo afrontamos con esa mentalidad. Desde que llegamos, la idea ha sido tener ilusión y poder competir con cualquier rival. Es lo que nos ha traído hasta Primera y vamos a ver esa idea hasta dónde es capaz de llevarnos en una Liga con los mejores.

— ¿Nota el cambio de categoría?

— En el día a día, no. La forma de trabajar, de preparar los partidos, los entrenamientos son exactamente los mismos que venimos haciendo durante las últimas cuatro temporadas. Notas cambios en el entorno. En la ciudad, en la respuesta de la gente, en el número de medios de comunicación.

— Y la vida, ¿le ha cambiado?

— No. Sigo haciendo lo mismo, mi vida es igual que antes. Sigo viviendo en el centro, sigo saliendo con mis amigos. Pero sí me doy cuenta de que la gente me reconoce más. Espero no cambiar.

— Lo que ha cambiado es Butarque, ¿qué piensa cuando lo ve lleno?

— Pienso en todo lo que se ha conseguido aquí. Lo que ha cambiado el estadio, la infraestructura que ha ganado el club y que la gente no ve. Ahora, es verdad que siempre hemos tenido gente muy fiel. En Segunda B, 3000 o 4000 abonados no fallaban, no está nada mal para la categoría. En Leganés la gente siempre ha sido futbolera y siempre ha estado enchufada con su equipo. Ojalá podamos seguir mejorando y creciendo como club.

Asier Garitano
Asier Garitano- DE SAN BERNARDO

— ¿Ayuda al éxito que un club sea tan familiar como el Leganés?

— En este tipo de ciudades, sí. Este club es como es la ciudad, gente muy trabajadora, familiar. Aquí se hacen las cosas de forma muy directa. En cualquier otro equipo este modelo quizá no serviría, aquí, o en Éibar, sí. Y cuando una cosa funciona hay que seguir ese camino. Si quisiéramos hacer en Leganés lo que hacen otros clubes, seguramente iríamos a peor.

— Orihuela, Alcoyano... usted viene desde abajo ¿sigue viendo partidos de Segunda B? ¿Ha cambiado su visión del fútbol?

— Lo veo igual, pero es verdad que el entorno cambia una barbaridad. Sigo asistiendo a partidos de Segunda B porque, como en la vida, es bueno que no se te olvide de dónde vienes.

— ¿Conseguido el sueño de llegar a Primera, cuál tiene ahora?

— El sueño es seguir mejorando. Cuando cogí al Leganés les decía a los futbolistas que el reto era llegar al fútbol profesional; cuando alcanzamos la Segunda, el objetivo era la Primera; y ahora les digo que se trata de seguir creciendo. Desde la humildad siempre hay que tener ambición. Siempre hay que buscar objetivos en la vida y los futbolistas también. Llevar al «Lega» lo más arriba posible, fichar por un grande, la selección... los jugadores tienen aún retos muy bonitos por delante.

— ¿Se considera ambicioso?

—Si, sí. Por supuesto. Tiene que ser así. Yo no me conformo. Hay gente que me dice «bueno, ya has conseguido llegar a Primera» y parece que con eso está todo hecho. Pero a mí no me vale. Siempre hay que seguir creciendo.

— Llega el Barcelona después de la derrota con el Alavés. ¿Sube la moral o da más miedo?

— Es más complicado jugar con un grande cuando viene de una derrota. El Barça vendrá más concentrado y será muy difícil sorprenderles. Ya han perdido tres puntos, estarán enrabietados, pero nosotros daremos guerra.

— El partido ha revolucionado Leganés. ¿Quién le iba a decir que vería gente durmiendo en las taquillas de Butarque para comprar entradas?

— Eso es lo que es el fútbol, ilusión, que es lo que debe transmitir. Me alegra poder ver esas imágenes aquí. Saber que hay gente capaz de dormir junto a una taquilla para no quedarse sin entrada transmite ilusión y eso nos llega. Demuestran que tienen pasión por esto. Y ya le dije, el fútbol es pasión.

— ¿Le han pedido muchas entradas?

— Le digo la verdad, me han pedido pocas. Con mi familia no tengo problema porque todos somos abonados.

— Y a usted, ¿este partido le produce cosquilleo en el estómago?

— A mí todos los partidos desde que soy entrenador. De verdad, tengo esa sensación desde mi primer encuentro, que fue con el Orihuela ante el Valencia B, donde jugaba entonces Alcácer. Y ese cosquilleo es fundamental tenerlo. El que ha jugado al fútbol lo sabe. Y entrenando es igual. Sentir ese nerviosismo es bueno, el día que se pierda, malo.

— ElLeganés se estrena un sábado a la una. ¿Molesta ese horario?

— No, es el que es y te tienes que adaptar. En Segunda B nuestro horario era las doce y muchos jugadores están acostumbrados. Cambia el día, de domingo a sábado y quizá eso sí es más complicado para los aficionados y socios que tienen comercios, para los padres que tienen partidos con sus hijos en los colegios. En lo que al equipo se refiere, se trata de adaptarse y competir, no hay más.

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