Fútbol

El día que Juanito debutó como entrenador

Hoy se cumplen 25 años de su estreno en el banquillo del Mérida, donde dejó una gran huella antes de su accidente mortal

Juanito, en su etapa como entrenador del Mérida
Juanito, en su etapa como entrenador del Mérida

Este jueves, 17 de noviembre, se cumplen 25 años del partido de debut de Juan Gómez «Juanito» como entrenador. Después de triunfar como jugador en el Real Madrid, el malagueño comenzaba la aventura en los banquillos, pero un accidente de tráfico acababa con su vida meses después del prometedor estreno con el Mérida en San Mamés. Aquel futbolista que deslumbró con su talento apuntaba también alto como técnico y en el conjunto extremeño dejaba una huella que ha resultado imborrable con el paso de los años. ¿Cómo fue aquella breve pero intensa experiencia en el conjunto emeritense?

«Volveré algún día como entrenador de la casa», dijo Juanito (Fuengirola, 10 de noviembre de 1954) al abandonar el Santiago Bernabéu. Un estadio del que se despedía como ídolo del madridismo tras diez temporadas en las que no pararon de llegar títulos. Con la camiseta blanca disputó 401 partidos oficiales, marcó 121 goles y levantó dos Copas de la UEFA, cinco Ligas, dos Copas del Rey y una Copa de la Liga. Brillante palmarés salpicado también de galardones individuales, como el Trofeo Pichichi de la campaña 1983-84. La carretera impidió que pudiera cumplir aquel sueño.

Tras dejar el Real Madrid, comenzó una etapa en el Málaga y una aventura en el fútbol de barro con el equipo de Los Boliches antes de colgar definitivamente las botas. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de entrenar al Mérida en Segunda división. En la temporada 1991-92, los extremeños militaban en Segunda división y los resultados no acompañaron en el inicio de curso. La directiva pensó en José Antonio Camacho tras destituir a Caturla, pero finalmente Juanito era el que se acabó sentando en el banquillo. Fichó por cuatro millones de pesetas con el compromiso de que se convertirían en quince en caso de lograr el ascenso a Primera. Su estreno tuvo en San Mamés el mejor escenario posible. La victoria permitió coger impulso a su equipo.

Juanito se ponía el chándal emeritense el 13 de noviembre de 1991 y solo cuatro días después celebraba el primer triunfo junto a su plantilla. Santi Cañizares, Toribio, González Etxeberria, Parra, Javi, Pariente, Visnjic, Morón, Julio Prieto, Paquito y Milojevic fueron los nombres de su primer once. Un equipo que en la 12ª jornada visitaba al Athletic B y que emprendía el viaje de vuelta con los puntos que suponían los goles de Paquito y Morón (1-2). Aquellos jugadores aún recuerdan la eufórica celebración del técnico en el vestuario del desaparecido estadio de San Mamés.

Pero aquel triunfo no fue casualidad. Una semana después, el Mérida recibía en su estadio al Betis. Juanito y sus chicos dieron otra alegría a una afición que ahora empuja a su equipo en Segunda división B. Los extremeños vencían 3-2 y comenzaban a escalar puestos en la clasificación. Aquel novato técnico supuso el revulviso esperado y respondió a las expectativas de una directiva que se arriesgó al encomendarse a un principiante. El carácter que había demostrado como jugador tuvo continuidad en los banquillos. Andújar Oliver, su paisano andaluz, lo echó en Vallecas en un partido ante el Rayo, su única expulsión como entrenador (1-2).

Nunca transmitió la sensación de ser un entrenador novato porque siempre tuvo una idea de fútbol muy clara. Desde el primer día apostó por jugar al ataque. En Mérida recuerdan bien su filosofía: «Prefería ganar 3-2 que 1-0». Cercano a los jugadores, no le temblaba el pulso a la hora de abroncar. Siempre con un aire paternal, le gustaba cuidar especialmente a los futbolistas que menos jugaban. Juanito era el mismo dentro y fuera de los campos, una persona capaz de comprar todos los cupones a un vendedor en un día de lluvia y mandarle a su casa para que no se mojara más.

Fueron 141 intensos días al mando del Mérida, 19 partidos de Liga, dos de Copa y un amistoso en los que no paró de dar órdenes desde la banda y de corregir posiciones. El que sería su último encuentro acababa con derrota en Sabadell (1-0). La siguiente jornada a aquella visita a la Nova Creu Alta, después de cumplir una vuelta entera de campeonato, tocaba recibir al Athletic B, el equipo contra el que comenzó todo, pero Juanito moría unos antes en el viaje de regreso después de ver a su querido Real Madrid en el Santiago Bernabéu en una noche europea.

El Torino de Martín Vázquez visitaba al Real Madrid en las semifinales de la Copa de la UEFA y Juanito acudió al partido acompañado por Manuel Jiménez «Lolino», preparador físico del Mérida con el que el técnico había hecho buenas migas. En el viaje de vuelta, aquella noche del 2 de abril de 1992, sufrían un accidente de tráfico en el kilómetro 161 de la N-5, en el término municipal de Calzada de Oropesa (Toledo) y su coche quedaba destrozado. El técnico moría y su acompañante sobrevivía a la tragedia.

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