Italia-España Examen precoz para la España de Lopetegui

La selección se enfrenta a Italia en Turín aún con la herida de la Eurocopa y buscando remedios para sobrevivir a un sistema que se le atraganta

Julen Lopetegui
Julen Lopetegui - EFE

Sin apenas tiempo para florituras o experimentos, a Julen Lopetegui se le examina hoy en Turín, una ciudad que todavía convive con el buen tiempo y que hoy alberga un Italia-España de una trascendencia más importante de la que puede parecer. Siempre este clásico genera expectación, y más cuando se trata de un partido oficial, esta vez con un trozo del billete para el Mundial de Rusia de 2018 sobre la mesa. No es más que la segunda cita de esta fase de clasificación llena de trampas, pero la selección se mentaliza porque sus opciones pasan, en buena parte, por lo que suceda esta noche y el próximo domingo en Albania, las dos salidas más comprometidas del grupo. A España, que vive inmersa en pleno periodo de regeneración, le toca una prueba de fuego y se mide ante el rival que propició el fin de la era Del Bosque, muy sonada la eliminación en los octavos de final de la Eurocopa de Francia del último verano (2-0). Ahí, en París, se terminó la época más gloriosa del fútbol español después de enlazar Eurocopa, Mundial y Eurocopa, títulos que derivaron en una felicidad infinita antes de los chascos de las dos últimas grandes citas. Para volver a volver, nada mejor que un plato fuerte con una herida aún por cicatrizar y con el peor recuerdo posible, pues más allá de ser Italia la enemiga se lucha contra el sistema que más daño ha hecho a la España del toque en estos últimos cursos.

Conviene recordar que a la selección, por todo lo que hizo, se le juega de una manera muy concreta, previsible incluso el cerrojazo de turno con once jugadores rivales en campo propio y reduciendo espacios para hacer inútil el infinito rondo rojo. Porque también Lopetegui quiere la pelota, pero se repiten estos días las frases de los futbolistas, que sin ánimo de ofender a Del Bosque desvelan que el nuevo técnico trabaja más la táctica y perfila las citas en función del oponente. De este modo, hay cierta expectación para ver cómo se mete mano a una defensa con tres centrales, una pesadilla que remueve las memorias de aquellas tardes contra Holanda y Chile en el Mundial de Brasil de 2014 (derrotas claras por 5-1 y 2-0) y la mencionada de la última Eurocopa contra Italia (2-0). «Si un equipo juega de una manera u otra lo estudias, pero al final los esquemas son números e influyen muchas otras cosas para ganar o perder», trató de argumentar Gerard Piqué en la sala de prensa del majestuoso Juventus Stadium, siendo de nuevo el encargado de dar el titular de la tarde con ese irónico «ahora que estoy calladito se realza más mi rendimiento».

Un Italia-España es sinónimo de revancha, tanto para uno como para otro, repetida este pelea hasta en 35 ocasiones (sumando amistosos) con un balance de diez triunfos españoles, 14 empates y once derrotas. La última bofetada fue esa de Saint Denis de hace tres meses, hoy con dos inquilinos distintos en ambos banquillos como principal novedad con respecto a esa efeméride. Los jugadores y los dibujos cambian poco.

Diego Costa, titular

Como la noche no concede demasiado margen a las probaturas, Lopetegui se entrega a su guardia pretoriana, desvelando incluso que Diego Costa será el delantero titular. Nadie le preguntó directamente al respecto, pero el preparador desveló que el hispanobrasileño será el «9», premio a su buen rendimiento en el Chelsea y a lo bien que lo hizo en la pasada concentración. Brilló contra Bélgica sin gol y se liberó con el doblete ante Liechtenstein en el festín de León. Los otros diez futbolistas son previsibles, celebrando la vuelta de Andrés Iniesta para no perder nunca esa identidad y el buen gusto.

En la catarata de datos que ofrece un conjunto como el de Italia, llama poderosamente la atención que nunca ha perdido como local en un encuentro de fase de clasificación para el Mundial. Y en 121 citas oficiales en tierras italianas, únicamente acumula tres derrotas (Suecia en 1984, Croacia en 1994 y Dinamarca en 1999). Eso es Italia, competitividad pura, 51 duelos seguidos de fase de clasificación sin caer. «Solo hay que mirar la historia, los títulos que ha ganado, siempre llegando a fases finales... Pesa mucho», resume Piqué.

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