Partido de Liga entre el Mirandés y el Burgos
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Copa del Rey

El fútbol modesto clama por un nuevo formato de la Copa

Los clubes de Segunda B y Tercera división proponen atractivas novedades para hacer la competición más llamativa para los aficionados

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«Desde hace años, en la Federación Española se ha impuesto la cultura de la supervivencia, no la de mejorar las cosas. Renovar la Copa del Rey es una demanda histórica del fútbol modesto y luchamos por conseguirlo». Xosé Estrada, responsable de márketing de ProLiga, da voz a los más de 350 clubes de Segunda B y Tercera división que reúne ya la asociación que defiende implantar un revolucionario formato que permita participar a todos los equipos de ambas categorías. Un proyecto que propone eliminatorias a partido único hasta cuartos, siempre en el estadio del conjunto de inferior categoría, y una «final four» entre los cuatro semifinalistas en una misma sede. Medidas que, según afirma, ayudarían a eliminar la actuación discriminación entre equipos y aumentarían el interés de una competición que ahora, a doble partido, apenas es capaz de generar sorpresas. Gestas en esta edición como la del Formentera ante el Athletic o la del Lérida frente a la Real Sociedad han sido la excepción que confirma la regla. Un torneo que parece confeccionado a medida de los grandes: cinco de los seis primeros de la Liga aparecen en los cuartos de final que se abren este miércoles.

«No entendemos por qué existe discriminación entre los equipos de categoría nacional, todos deberían tener derecho a jugar la Copa, como ocurre en otros países de Europa», reivindica Estrada, también delegado de ProLiga en Asturias. En 2016, esta asociación presentó su proyecto a la RFEF, pero continúa en el cajón «porque viven anclados en el inmovilismo». Un lavado de cara que, sin embargo, tampoco hace gracia a los grandes clubes de la Liga porque la hemeroteca recuerda sonadas eliminaciones ante modestos cuando la competición se afrontaba a partido único. «Otra de las ventajas de este formato es que permitiría descargar de partidos un calendario siempre apretado. En Inglaterra, además de la FA Cup también juegan la Copa de la Liga».

«El cambio ayudaría a muchos clubes a recuperar la fuerza que tenían antes en sus ciudades o pueblos, y a ganar aficionados que, por desgracia, perdemos año tras año. La Copa del Rey llegaría a todos los rincones de España, sería un auténtico espectáculo y desde la presidencia en ProLiga trabajaré día a día para que no sea un sueño si no una realidad», explica Óscar Garvín a ABC.

«La Copa de España o un su defecto La Copa de su Majestad el Rey será aquella competición que disputen los equipos de categoría Nacional. No lo digo yo, lo dicen los estatutos de la RFEF. En este sentido, un sistema de Copa a un partido permitiría hacer justicia hacia las dos categorías que, sin ninguna explicación, han sido apartadas de una competición a la que tienen derecho a participar», añade.

Una edición inolvidable

Desde esta asociación recuerdan la gesta de un Segunda B que en 2012 revolucionó la Copa del Rey y se ganó el cariño de millares de aficionados neutrales. A pesar de que entonces las eliminatorias ya se afrontaban a doble partido, Pablo Infante, trabajador en una sucursal bancaria, se dio a conocer en todo Europa con sus goles en el modesto Mirandés, que sorprendió al alcanzar las semifinales. «A partido único, seguro que habría muchos equipos capaces de situaciones similares», advierte Iván Crespo, presidente del Club Deportivo Choco, conjunto pontevedrés de Tercera división. «La RFEF debe respetar y poner en valor a todos los clubes de categoría nacional», añade el dirigente gallego, que considera que, con el modelo propuesto, la competición ganaría en interés para los aficionados.

Desde los clubes del fútbol de barro, jugar la Copa del Rey se ve como un sueño y una ilusión por la que merece la pena pelear. «Hay equipos que comienzan la temporada con el objetivo a largo plazo de mantener la categoría, pero este modelo nos permitiría generar expectativas también a corto plazo», explica Eduardo Rivacoba, presidente del Portugalete, del grupo vasco de Tercera división. También considera que este cambio aportaría beneficios deportivos para las plantillas y entrenadores de las categorías más modestas: «Ayudaría a los técnicos a gestionar la participación de la plantillas al inicio de la temporada y se evitaría ese primer choque con los jugadores a principios de curso que siempre suponen las convocatorias, los descartes y las alineaciones. Habría más minutos para repartir».

Las condiciones de los terrenos de juego o el estado de los vestuarios no serían tampoco un problema. Se pedirían una serie de condiciones y, si no se cumplieran, el partido se trasladaría al campo del equipo rival, añaden desde ProLiga.