Mundial de Rusia

Argentina estalla contra Messi y sus compañeros

Pánico en los medios de comunicación y los aficionados después de la derrota ante Brasil y el riesgo de no jugar el Mundial de Rusia

Argentina estalla contra Messi y sus compañeros

«Hay que cambiar esta situación de mierda que estamos viviendo». Las palabras de Leonel Messi resumieron, en simultáneo, el sentir de la selección argentina y la imagen que se reflejaba de ella en la prensa deportiva. La derrota frente a Brasil (3-0) desató la furia de un país que respira fútbol hasta en la cama y entra en pánico al imaginar que podría quedarse fuera del Mundial de Rusia.

La paciencia se terminó para todos. Nadie se salvó de las críticas. Algunos pedían la cabeza del seleccionador, Edgardo Bauza, mientras otros le exigían que cumpliera consigo mismo y las expectativas: «Llegó para renovar la runfla (panda) de jugadores. Para eso lo contrataron», le reprochó una mesa de televisión cuajada de críticos deportivos con la yugular inflamada.

El responsable de la «humillante y vergonzosa» derrota, como insistían los medios escritos y audiovisuales, fue el plantel en pleno. No se salvó el Kun Agüero, ni Mascherano, «lento en el 5 cuando en el Barcelona es un crack de 6», reflexionó el más que popular Alejandro Fantino. Todos están ahora en la picota.

Messi no fue una excepción. «¿Qué le pasa cuando viene a la selección?», se preguntaba una vez más Martín Lieberman, implacable en un monólogo donde le abría la puerta de salida a casi todos sus compañeros de juego. «Lio», como se refieren en Argentina a Messi, también estalló ante el micrófono: «Tocamos fondo, y lo peor es que no sabemos a qué jugamos. Tenemos que salir de esta mierda. A esta altura tenemos que ganar como sea».

Messi, desafortunado en su rentrée tras el amago de abandonar la albiceleste, se descargó durante 15 minutos. «Hay que cambiar la cabeza y pensar en positivo… Cuando no estás bien de la cabeza, las piernas no responden». Respecto al partido, reflexionó: «No esperábamos este resultado. Más allá de que jugábamos en una cancha difícil y con un rival durísimo, hasta el primer gol de Brasil el partido era parejo. Pero después nos perdimos, nos desarmamos y lo pudieron liquidar».

Lo sucedido fue un drama, pero aún no es tragedia. En el imaginario argentino se resisten a creer que la selección no esté en el Mundial de Rusia. En situaciones límite, suele resurgir de sus cenizas, pero nunca hasta ahora había estado tan hecha fosfatina.

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