Segunda B

El final de Gildoy, la etapa más negra en la historia del Recreativo

Los cinco años en los que esta empresa ha permanecido al frente del club han estado a punto de llevar al Decano a la desaparición

El final de Gildoy, la etapa más negra en la historia del Recreativo

La empresa Gildoy España, representada por Pablo Comas, ya es historia en el Recreativo de Huelva después de cinco años, la era más negra de la historia del club más antiguo de España, cuando llegó a estar en grave riesgo de desaparición, circunstancia por la que aún lucha por sobrevivir.

El pasado jueves, la junta general de accionistas del Decano del fútbol español ratificó un cambio de ciclo con el nombramiento del exfutbolista Manolo Zambrano como nuevo presidente y la salida del consejo de administración de Comas, que ha dejado al club una deuda aún por conocer sobre el papel, pero que el Ayuntamiento de Huelva cifra en 24 millones de euros.

Pablo Comas
Pablo Comas

Esta acción ha sido la continuidad a la expropiación de las acciones que tenía Gildoy y que acometió el Consistorio onubense este verano con la base de defender a una entidad con el reconocimiento del Bien de Interés Cultural (BIC) ante la gravedad de su situación.

Gildoy España y Pablo Comas desembarcaron en el Recreativo en el verano de 2011, cuando el club era municipal bajo el gobierno del PP -ahora gobierna el PSOE-, y prestó un millón de euros al Consistorio para cumplir con una ampliación de capital. Posteriormente, esta empresa adquirió oficialmente el club en enero de 2012 por tres millones de euros.

Una de las primeras medidas del presidente Pablo Comas fue la salida prematura del concurso de acreedores, acordado antes de su llegada, aunque en 2014 Hacienda embargó las cuentas de la entidad al incumplir el pago de dos cuotas del convenio aplazado, un embargo que se mantiene todavía y que ha disparado la deuda.

En verano de 2015, después de que el equipo descendiera desde Segunda a Segunda División B, Comas dio un paso atrás, dimitió como presidente y escenificó una venta a un grupo hispanomexicano cuyos integrantes nunca fueron revelados. No obstante, él seguía en la sombra y llevando la gestión del club onubense, que se caracterizó por no pagar a nadie, ni a empleados ni futbolistas y técnicos ni acreedores.

Además, se produjo una espiral de insultos y querellas contra medios de comunicación, un camino constante a los tribunales que finalmente ha tenido que recorrer para sentarse en el banquillo de los acusados.

Ahora mismo, una querella criminal en su contra sigue su curso por la supuesta comisión de delitos como administración desleal, falsedad documental, apropiación indebida y asistencia financiera.

La querella fue interpuesta por el Trust de Aficionados del Recreativo, un colectivo de seguidores que se erigió como su más fuerte oposición y que previamente a actuar ante los tribunales organizó varias medidas de protesta.

La situación del club se convirtió en dramática. Las nóminas adeudadas superaron el año y el Recreativo únicamente vivía por la voluntad de sus empleados, quienes fueron los que dieron la voz de alarma y lanzaron una campaña de entradas al precio de un euro que reunió los ingresos suficientes para salvar la temporada.

Pero el club necesitaba mucho más dinero para poder inscribirse en el ejercicio siguiente y es ahí donde la campaña de salvación «Líberos del Decano», liderada por el Ayuntamiento de Huelva, la Federación de Peñas y el Trust, logró reunir casi un millón de euros para acometer todos los pagos más urgentes y plantarse en un presente en el que le toca seguir luchando.

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