Liga

El Valencia aguanta el ritmo del Barça

Con muy poco, los de Marcelino lograron una victoria ante un Español muy superior pero que pagó caro su falta de acierto

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El Valencia rentabilizó sus ocasiones y con dos zarpazos le mantiene el ritmo al Barcelona. Sufrió más de lo esperado en Cornellá (0-2) pero se vio beneficiado por el problema endémico que el Español está presentando esta temporada: la falta de efectividad. Necesitan muchas ocasiones los pericos para hacer gol. Ante el Valencia las tuvieron pero ahí apareció Neto y la suerte para evitar que movieran su marcador. Con muy poco, los de Marcelino sumaron tres puntos más y recibirán a los culés el próximio domingo con la posibilidad de que el factor Mestalla les permita ponerse a un punto del líder liguero. Aunque para ello deberán tener la misma suerte de la que han presumido en Cornellá y hacer mucho más que ante el Español.

Quique Sánchez Flores sorprendió con la titularidad de Sergio García y, tal vez, la decisión del técnico blanquiazul fue una de la claves del buen partido de su equipo, que se mostró muy incisivo en ataque. Marcelino, en cambio, preparó el encuentro pensando más en la próxima jornada, en la visita del Barcelona. Solo así se explica que dejara a Zaza en el banquillo. A pesar de sus molestias y de estar apercibido de sanción, el delantero valencianista era una de las grandes bazas para mantener la racha de victorias. Los che llegaban a Cornellá con siete triunfos consecutivos. No obstante, prefirió no arriesgarlo y le reservó para el gran duelo del próximo domingo.

El Español controló a la perfección todos los tiempos desde el inicio y le perdonó la vida en exceso al equipo del Turia, al que le duraba poco el balón y no creaba ocasiones. En cambio, los periquitos asediaron la portería de Neto, que se convirtió en el mejor hombre de los vivitantes y el el héroe de su equipo. Sergio García, Piatti y David López se inflaron a crear ocasiones. Desde todos los lados, de todo tipo y de todas las formas. Con medidos centros desde la derecha, con robos de balón, con contraataques, con disparos lejanos... Y cuando no era el portero brasileño era el palo el que se aliaba con los intereses del Valencia.

Sufrió un contratiempo Quique a principios de partido. Leo Baptistao, uno de sus fijos durante toda la temporada, se echaba la mano a la pierna izquierda y pedía el cambio. Aquejado de forma crónica de molestias físicas, el delantero solo aguantó 13 minutos sobre el terreno de juego. Y salió Jurado, que había sido el sacrificado para este duelo.

Poco después, un balón perdido por Kondogbia, al que Sergio García le robó la cartera y Piatti no acertó a alojar en el fondo de la portería, dio paso a un soliloquio del Español, que era el dueño del partido. Mantenía contra las cuerdas a un Valencia que necesitaba la victoria para seguir presionando al Barcelona en la clasificación. Fueron quince minutos que tuvieron su punto álgido con un balón de Gerard Moreno que acabó repelido por el palo cuando el estadio casi estaba celebrando el gol.

La segunda parte comenzó con la misma tónica. El Valencia empezaba a entrar en zona de crisis, pasaban los minutos y todo seguía igual o peor. Marcelino movió el banquillo. Guedes entró por Lato pero los nervios empezaban a apoderarse de los valencianistas. Tanto, que hasta el técnico fue expulsado. Marcelino le recriminó al árbitro que no detuviera el partido tras la lesión de Murillo, que tuvo que ser sustituido por Garay. El preparador asturiano montó en cólera y Hernández Hernández no lo dudó a la hora de mostrarle el camino de los vestuarios.

La expulsión del técnico fue como una espoleta para su equipo, que solo tardó un minuto en encontrar la luz por medio de Kondogbia. Mucho premio para el Valencia, que necesita muy poco en esta Liga para marcar goles. El zurdazo de francés hizo estéril la estirada de Pau. El gol fue un jarro de agua fría para los pericos, que habían perdonado demasiado. Se hizo bueno el dicho de que las ocasiones no suman puntos, solo los goles. El Español estaba pagando su falta de acierto y efectividad, mientras que el Valencia rentabilizaba sus disparos. Solo durante ocho minutos, en toda la Liga, el Valencia ha ido por debajo en el marcador, y fue en el Bernabéu. Un ejemplo de solvencia.

Se deshinchó el Español, que en uno de los mejores partidos de la temporada, frente a uno de los rivales más peligrosos y complicados, se encontrara por detrás en el marcador. Lo siguió intentando pero sin la fe ni la alegría mostrada hasta el momento. La desilusión general llegó con el gol de Santi Mina a falta de siete minutos para el final. Un error de Víctor Sánchez permitió que el Valencia sentenciara el partido y se mantuviera vivo en la lucha con el Barcelona por conquistar una Liga en la que cada vez quedan menos rivales.