Selección española

Hacer del trámite un arte

España recibe a Macedonia en un partido para el "goal average"

Hacer del trámite un arte

España recibe a Macedonia en Granada. Macedonia ocupa el lugar 103 en el ránking FIFA y España no ha perdido nunca un partido de clasificación para un Mundial en casa. Es un partido no apto para celiacos.

Aun así, Lopetegui exhibió un celo profesional considerable y dijo cosas prudentes: "Ellos nos van a plantear muchas dificultades. Macedonia está al nivel de Albania, pero tiene mejores delanteros a la hora de contragolpear". Palabras que suman a la prudencia el detalle técnico. Porque la prudencia solamente ya no surtiría efecto alguno si no va acompañada de alguna precisión técnica que sugiera esfuerzo, horas de vídeo, o espionaje industrial.

Las diferencias entre Macedonia y Albania existen, realmente habrán de existir, pero más que alertar al futbolista legitiman al entrenador, que en estas horas previas al partido parece que quiere justificar ante la prensa el empleo de su tiempo entre partido y partido.

Lopetegui ha dado una buena impresión. El partido en Italia fue por momentos estupendo, pero cuando Italia se enfureció España blandeó. Esa consistencia quizás se podrá contrastar en el amistoso en Wembley, pero no ante Macedonia. Lopetegui se refirió a lo de Inglaterra como “el solomillo”, un término que entendimos todos.

Lo mejor que se puede esperar es fluidez en el juego, quizás alguna variación táctica, pues Lopetegui ha movido el esquema en las segundas partes, ha jugado con tres defensas y ha desplegado también el 4-1-4-1. Es un míster con recursos, imaginativo y recio, como algunos vinos.

Pero el límite de España está en la edad de Iniesta y en la combatividad, más bien moderada, de Silva o Thiago.

El “goal average” está “vivo” y la única emoción objetiva que puede alcanzar el partido es la de la goleada. La “paliza”. Esto Lopetegui evita decirlo. Reconocerlo podría sobrecargar fatalmente el equilibrio psicológico de los futbolistas; algo intolerable. Regalarle el papel de víctima a Macedonia sería demasiado, una generosidad que no nos podemos permitir.

El España-Macedonia medirá la circulación de la pelota española, la gran cuestión de nuestra generación. No deja de ser una forma inocua de pasar el sábado noche, con un final feliz y previsible.

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