Gayá trata de frenar a Leo Messi
Gayá trata de frenar a Leo Messi - EFE
Fútbol

La doble cara del Barça de Valverde

Su hegemonía en la Liga no se corresponde con su rendimiento en Europa

BarcelonaActualizado:

Extraña bipolaridad la que padece el Barcelona estas últimas temporadas. Dominador absoluto en los campeonatos nacionales, se estrella inexplicablemente en Europa, donde los cuartos de final parecen fijar el techo de un equipo que no ha escatimado en refuerzos para mantener esa hegemonía liguera en la Champions. Este trastorno ha afectado al estado de ánimo del culé, capaz de tornar en depresión y tristeza la fase de alegría, exaltación y euforia que se vive en la Liga.

La derrota en Roma ha inundado de desconsuelo y amargura a la grada del Camp Nou, a la que la posibilidad de ganar Liga y Copa se le queda pequeña tras soñar con un triplete. Una decepción demasiado repetida en los últimos tiempos. La debacle en Champions deja sin valor al récord conseguido ayer ante el Valencia: 39 partidos consecutivos sin perder en el torneo doméstico, batiendo a la Real Sociedad, que sumaba casi 40 años manteniendo este registro. «Hay que darle mérito y valorar lo que estamos haciendo . Pasamos de cien a cero por un día en el que no salen las cosas. Estamos ahí, se está trabajando bien y se está compitiendo a un nivel alto», reclamaba Guillermo Amor. No le falta razón al director de relaciones institucionales del Barcelona, ya que el club al que representa ha ganado seis de las últimas diez Ligas, firmando una hegemonía en el fútbol español y en una de las competiciones más complicadas del mundo.

La victoria ante el Valencia, más allá de los tres puntos o de servir de bálsamo tras la eliminación en Champions, supone un paso de gigante hacia el título y obliga al Atlético de Madrid a vencer esta tarde al Levante (Wanda Metropolitano, 16:15 horas) para seguir a once puntos de los culés. La victoria colchonera solo serviría para retrasar el alirón de los de Valverde, que tienen seis jornadas para conseguir el título.

«Es un paso más hacia el objetivo, queda un partido menos. Es importante para el equipo porque el momento anímico no era bueno», explicó Luis Suárez, que pide que no se menosprecie la temporada que están haciendo: «Las estadísticas están para romperlas, el público puede estar enfadado, como nosotros, pero es un reconocimiento a la gran Liga que estamos haciendo. Parece que no tenga mérito ganar una Liga».

No obstante, noventa minutos en Roma han servido para desechar ilusiones y elogios. Da igual que se hayan ganado seis Ligas de las últimas nueve porque la sensación es que se ha dejado de ser una referencia en Europa. Cuatro Champions en los últimos 13 años se antojan insuficientes, y más cuando el Madrid tiene la posibilidad de conseguir su cuarto trofeo en este último lustro. Los casi mil millones de euros invertidos en estas últimas siete temporadas no han dado el rédito esperado y la hegemonía que se le concede en la Liga y en la Copa en esta última década no se corresponde al peso que muestra en Europa. Veintiséis fichajes para acompañar a Messi desde que Guardiola ganara la Champions de 2011 que han pasado sin pena ni gloria por el vestuario del Camp Nou. El triplete de Luis Enrique fue un oasis en el desierto continental. Y ninguno de los jugadores que se ficharon desde entonces (casi 580 millones invertidos en 14 futbolistas), a excepción de Umtiti, ha relevado a los titulares de aquel 2015. La decepción es mayúscula y la indignación latente.

Semana clave

Con este panorama en el que el Barcelona se asemeja más a un equipo desahuciado que a un líder que se acostará esta noche a 14 puntos de su inmediato perseguidor, los de Valverde se enfrentaron a un Valencia que llegó oliendo la sangre culé. No obstante, Marcelino no supo aprovechar la anemia barcelonista y no pudo hincar el diente en la yugular en el momento más vulnerable de un equipo que sigue sin conocer la derrota en Liga.

La victoria ante el Valencia no difumina el desánimo culé ni la decepción sufrida. La próxima semana, con el duelo en Balaídos y la final de Copa ante el Sevilla marcarán el final de temporada en la Ciudad Condal. Precisamente, desde el duelo ante los hispalenses hace quince días, ya se constata un bajón en el rendimiento del equipo. Lo confirmó Marcelino. «Hemos convertido a Ter Stegen posiblemente en el mejor jugador del Barcelona», lamentó el entrenador del Valencia.

Valverde, aliviado

Valverde ya se centra en la Liga. «Para nosotros era un partido fundamental en muchos sentidos. Primero, porque ahora nos quedan siete puntos para ser campeones. Segundo, por la racha del rival. También por la semana de la que venimos. Sabemos que somos un club con un entorno depresivo y teníamos que frenar esto y poner la cara después de lo del otro día», explicó aliviado por la victoria.