Alexander Grinberg, presidente del Marbella FC
Alexander Grinberg, presidente del Marbella FC - @marbella_fc
Segunda

La detención de Alexander Grinberg, el «Abramovich» que sueña con llevar al Marbella a Primera

El presidente, que tomó el control en 2013, había dado estabilidad a un club al que cambió de denominación nada más llegar

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El gran sueño de Alexander Grinberg, al frente del Marbella FC desde 2013, era conducir a la entidad costasoleña a la élite, pero este martes se convertía en el último presidente del fútbol español en ser detenido. Al ruso, a su vicepresidente, German Pastushenko, y a los otros nueve detenidos en Málaga, entre ellos uno de los capos de la mafia rusa Solntsevskaya, Arnold Arnoldovich Tamm, se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales y contra la hacienda pública.

Amante del fútbol y fanático del Spartak de Moscú, Grinber, de 48 años, se hacía con el control del club a mitad de la temporada 2012-13 cuando aún se denominaba Unión Deportiva Marbella. Fue él quien, de manera inesperada, apareció en la ciudad para convertirse en el máximo inversor, pagar una asfixiante deuda de 250.000 euros y poner al día las mensualidades de jugadores y proveedores. El equipo andaba entonces por mitad de la tabla del Grupo IX de Tercera División y los impagos amenazaban con llevarse por delante años de historia. Sin embargo, consiguió reflotar el fútbol en este municipio malagueño y fue el artífice del éxito del conjunto marbellí, que ascendió a Segunda B después de sanear el club. Este martes, la afición se sorprendía con la detención de su presidente.

Alexander Grinberg aparece en la lista Forbes y desde hace una década se encuentra afincando en la Costa del Sol después de enamorarse de la ciudad marbellí. Su gran sueño siempre ha sido guiar a la entidad a la zona noble del fútbol español. Alejado del estilo personalista que suelen utilizar otros magnates del mundo del fútbol, el «Abramovich del Marbella» se había rodeado de un equipo de estrechos colaboradores. En sus cuatro campañas al frente del club han sido numerosos los jugadores que ha fichado, al igual que entrenadores, algunos tan reconocibles como Pablo Alfaro, Aitor Larrazábal o Mehdi Nafti. El actual técnico, Fernando Estévez, tiene al equipo en el noveno puesto del Grupo IV de Segunda B.

El empresario ruso, que vive a caballo entre Marbella y Moscú, siempre ha mostrado tener las ideas claras para hacer funcionar a su equipo. Había dado estabilidad al club, pagaba religiosamente a sus trabajadores y mantenía una buena relación con el Ayuntamiento, propietario del Municipal donde juega sus partidos el conjunto marbellí. Un estadio con capacidad para 7.300 espectadores y con más de 40 años de antigüedad. Sin embargo, una de sus primeras decisiones al aterrizar sí resultó un tanto caprichosa. Con el visto bueno de la Federación, cambiaba el nombre de la Unión Deportiva Marbella, que se convertía en Marbella Fútbol Club para darle un toque más internacional a sus siglas.

Dedicado, entre otros asuntos a los negocios inmobiliarios y al sector naval, Grinberg también había dado un impulso a la cantera del Marbella. También mejoró el funcionamiento del club, al que dotó de una infraestructura prácticamente profesional y lo transformó en SAD la pasada campaña, además de crear recientemente la Fundación Marbella FC para potenciar los valores del deporte y de surtir al club de numerosos patrocinadores y socios, entre ellos Agua Sierra Mijas, otra de las empresas implicadas en esta trama por la que el presidente marbellí fue detenido este martes.

Mensaje de tranquilidad

El Marbella FC pidió «tranquilidad» a sus socios y aficionados tras la detención de su presidente. «La actividad del club continuará desarrollándose con absoluta normalidad, estando únicamente centrados en nuestros objetivos deportivos, tanto en el primer equipo como en el resto de equipos de la amplia cantera de la Fundación», se explicó a través de un comunicado. «Ahora más que nunca os necesitamos. Fuerza Marbella FC y con vosotros todo será posible», se añadió