Luís Filipe Vieira, presidente del Benfica
Luís Filipe Vieira, presidente del Benfica
Fútbol

Las cloacas del fútbol portugués

Los presidentes de los tres grandes clubes del país, relacionados con asuntos turbios

LisboaActualizado:

El «annus horribilis» del Benfica, que no levanta cabeza en la Liga portuguesa después de ganar cuatro campeonatos consecutivos, encuentra su colofón en las sospechas de tráfico de influencias de su presidente, Luís Filipe Vieira. El máximo dirigente del club del Estadio da Luz acaba de ser imputado en la denominada «Operación Lex», que sacude el país vecino con doce acusados alrededor de la presunta corrupción en la que se ve envuelto Rui Rangel, uno de los jueces más conocidos de Lisboa y antiguo candidato a dirigir precisamente los destinos del Benfica, uno de los tres grandes al otro lado de la frontera, junto con Sporting y Oporto.

Además, la Fiscalía implica a Fátima Galante, la ex mujer del propio Rui Rangel, en el mismo proceso, que se pone ahora en marcha y ya comienza a deparar sorpresas. Los fuertes indicios de recibimiento indebido de ventajas, blanqueo de capitales y fraude fiscal apuntan a un sumario en ciernes, pese a que el abogado del Benfica insiste en que Vieira está tranquilo.

De momento, la Policía Judicial ya ha practicado cinco detenciones, entre las que destacan dos abogados y un oficial de Justicia. Con todo, son los magistrados Rangel y Galante los dos acusados de mayor peso en esta trama, toda vez que las decisiones del juez (y de su antigua esposa) que están siendo analizadas de manera minuciosa habrían tenido como objetivo favorecer al presidente del Benfica, con quien le une una estrecha amistad.

Las escuchas de las conversaciones telefónicas del presidente del bicampeón de Europa (en la época del recordado mito que fue Eusebio a comienzos de los 60) han resultado claves para desencadenar la acusación formal, refrendada con las búsquedas de documentos efectuadas en el domicilio de Luís Filipe Vieira, en la sede del Benfica y en las casas y oficinas de los jueces y abogados en cuestión.

Comunicado oficial

Consciente de la mala imagen que todo este asunto ofrece sobre uno de los grandes emblemas del fútbol portugués, a la dirección de los encarnados no le ha quedado más remedio que salir al paso de las acusaciones a través de un comunicado oficial: «El Benfica confirma la realización de búsquedas en el ámbito de una investigación que no tiene por objeto al club y que se encuentra bajo secreto de sumario». Y prosigue: «En vista de que el ámbito del proceso no está relacionado con el Sport Lisboa e Benfica, son completamente especulativas todas las interpretaciones que envuelvan el nombre de esta institución». Un intento, en consecuencia, por aparentar que las posibles actuaciones de Vieira se desarrollaron a título individual, en todo caso. No obstante, los lazos parecen estar ahí, aunque aún quedan muchas pesquisas en curso.

Este jueves Rangel tenía programadas cuatro comparecencias en el Tribunal de Apelación de Lisboa, donde todavía sigue prestando sus servicios, al menos hasta que no se decrete una suspensión de sus funciones. Pero no, no acudió. ¿Su argumentación? «Motivos de índole personal», según consta en la nota oficial divulgada al respecto. Luís Filipe Vieira es, por cierto, el presidente que más paquete accionarial posee de su club: concretamente, le pertenece el 3,28% del Benfica, muy por delante del 1,11% del Oporto en manos de Pinto da Costa y del 0,18% del Sporting perteneciente a Bruno de Carvalho.

También se ha relacionado al máximo dirigente de las «águilas rojas» con otros dos asuntos sospechosos más: regalar entradas para el Estadio da Luz al ministro de Finanzas, Mário Centeno, a cambio de conseguir la exención del impuesto municipal para su hijo y autorizar el envío masivo de correos electrónicos a los árbitros en los días previos a que pitaran partidos del Benfica.

En cuanto al polémico presidente del Sporting, Bruno de Carvalho, está siendo investigado por el presunto cobro de comisiones que ingresaba en una sociedad que tiene domiciliada a su nombre en el archipiélago de Cabo Verde. Así, una denuncia le apunta como beneficiario de 250.000 euros correspondientes al traspaso del jugador japonés Tanaka. A partir de ahí, la sospecha está en el aire: ¿se lucra este asiduo de la prensa del corazón (al lado de sus mujeres y ex mujeres) con las transferencias de futbolistas que entran o salen del club donde se formó Cristiano Ronaldo?

Tampoco se libra el presidente del Oporto, el sempiterno Pinto da Costa, quien ha cumplido recientemente 80 años, 37 de los cuales los ha pasado llevando las riendas del equipo del Estadio do Dragao. Un tribunal de la ciudad norteña lo implicó en un oscuro asunto relacionado con la contratación de guardas de seguridad que procedían de Bulgaria y no se encontraban en situación legal en el país vecino.