Simeone bromea con Griezmann durante un entrenamiento - REUTERS / Vídeo: Simeone sobre el 'culebrón Griezmann': "Cada persona es libre de manejarse como lo crea oportuno y elegir"
Fútbol

La cláusula que ata a Griezmann  al Barça

El jugador debería indemnizar al club culé si rompe el acuerdo y es el principal motivo por el que desoye la oferta del Atlético

BarcelonaActualizado:

El único consuelo que sostiene un error es la posibilidad de aprender para evitar una recaída. El mal endémico del Barcelona es la dificultad para negociar en ventaja en el mercado futbolístico, algo que le ha ido sucediendo paulatinamente y a lo que Bartomeu quiere poner fin. Abocado a comprar caro y vender barato, el club azulgrana pretende ir un paso por delante en la próxima ventana veraniega, motivo por el que se ha querido asegurar una de las mejores operaciones posibles atendiendo a la calidad-precio. Antoine Griezmann será azulgrana en virtud a un acuerdo al que llegaron los agentes del futbolista y los mandatarios culés. Y para evitar tentaciones o arrepentimientos, el Barcelona incluyó una cláusula de penalización similar a la que Florentino impuso a Figo cuando le fichó para el Real Madrid. Tan convencidos estaban club y delantero a finales del año pasado que no dudaron en rubricar el pacto por que el Griezmann debería indemnizar al Barça si rompía el convenio pero por el que el club también pagaría una cantidad considerable si renunciaba a su fichaje.

Esta alianza es el principal obstáculo por el que el francés no responde a la oferta de mejora de contrato del Atlético de Madrid, que estaría dispuesto a pagarle 20 millones de euros por temporada, según algunas informaciones, lo que supondría doblarle los emolumentos que pactó el pasado verano cuando renovó hasta 2022. Al margen del acuerdo privado entre Barça y jugador, hay un reguero de pistas por el camino que confirman el futuro culé de Griezmann. En el Camp Nou no han escondido la intención de contratarle, seguros de que el acuerdo al que ya han llegado no puede encarecerlo. «Me reuní con el agente de Griezmann en octubre», reconoció esta semana Bartomeu, confirmando las palabras de Guillermo Amor en diciembre cuando develó que «puede que haya habido un acercamiento». «Hay buena sintonía, buena relación, puede haber conversaciones. Hay muchos jugadores con los que se pueda estar hablando y entablando algún tipo de relación por si hay alguna oportunidad», confirmo el director de relaciones institucionales del club catalán. Incluso la plantilla lo da por hecho. «Aquí, bienvenido sea. No viene a quitarle el puesto a nadie, sino que viene con la ambición de hacer cosas importantes en el mejor equipo del mundo. Me enorgullece que traigan jugadores de esa calidad», reveló Luis Suárez.

Malestar en el Atlético

Toda esta situación ha provocado el malestar en el Atlético de Madrid, que este pasado martes emitió un comunicado expresando su queja de manera rotunda. «Estamos hartos de la actitud del Barcelona. Que un presidente, un jugador y un directivo del mismo club hablen de la forma en la que lo hacen del futuro de un jugador con contrato en vigor y a pocos días de jugar una final de competición europea me parece una absoluta falta de respeto hacia el Atlético de Madrid y hacia todos sus aficionados», certificó Gil Marín.

El Barcelona tratará de llegar a un acuerdo con el Atlético para hacer efectivo el fichaje de Griezmann sin tener que llegar a ampararse en la cláusula de rescisión, que a partir del 1 de julio será de 100 millones de euros. Un traspaso, aún pagando más dinero, restituiría las buenas relaciones entre los clubes y permitiría que el Atlético pudiera recibir íntegramente esos 100 millones de euros, ya que una parte de cualquier operación con el ariete debe destinarse a la Real Sociedad, que se reservó el 20 por ciento de su pase.

Cualquier escenario que no sea un acuerdo amistoso entre todas las partes reabre el debate sobre la sanción que podría imponer la FIFA amparándose en los artículos 17.4, 17.5 y 18.3 del Reglamento sobre el Estatuto y las Transferencias de Jugadores, que prohibe a cualquier club negociar con ningún jugador con más de seis meses de contrato en vigor. A ninguna de las partes le conviene que intervenga la FIFA porque no solo sería sancionado el Barcelona sino que el organismo mundial también podría castigar ejemplarmente a Griezmann. Hay varios precedentes. El caso más notorio es el que sentó jurisprudencia y que protagonizó Mexés en 2005 cuando militando en el Auxerre se comprometió con la Roma. Mexés fue castigado con seis semanas sin jugar y la Roma con dos ventanas sin poder fichar y 8 millones de multa.