Barcelona

El Barcelona gana también sin Messi

En las tres lesiones graves precedentes del astro argentino, el equipo azulgrana venció en 18 partidos, perdió tres y empató uno

Godín habla con Messi de su lesión
Godín habla con Messi de su lesión - EFE
TOMÁS GONZÁLEZ-MARTÍN - Actualizado: Guardado en: Deportes , Fútbol

Messi dirigió su mano al aductor de su pierna derecha. Su entrecejo se frunció. Y los 89.421 espectadores presentes en el Camp Nou cayeron en un silencio casi sepulcral. Luis Enrique manifestaba que si Leo no juega pierde el fútbol. Cuando el argentino se rompe, el barcelonismo se medica con productos de efecto placebo. La historia explica, sin embargo, que las ausencias de la estrella son más mediáticas que dramáticas. El Barcelona nunca ha acusado en resultados la baja del «diez». En sus doce años de fútbol en el primer equipo ha sufrido tres lesiones importantes y el balance del equipo sin Messi ha sido similar a las cifras que consigue cuando el líder del grupo salta al campo: 18 victorias azulgranas, tres derrotas y un empate. Zidane corroboró que el Barcelona es mucho peor sin el «diez», aunque no le gustó esa palabra. Quería decir que el máximo rival jugará distinto sin su líder.

El Real Madrid también sufre las bajas de Casemiro y Marcelo, rotos, pero eso no consuela en el mundo azulgrana. La clave para su afición es que el conjunto catalán vuelva a saber reaccionar sin Leo, como hizo en las situaciones precedentes.

Se lesionó en el aductor derecho al cargar instintivamente el trabajo en esa pierna tras un aviso en el aductor izquierdo a principios de mes

El delantero se retiró en el partido frente al Atlético con una rotura muscular en el aductor derecho, consecuencia de las molestias que sentía en el aductor del muslo izquierdo desde hace tres semanas. El jugador trasladó instintivamente mayor carga de trabajo a la pierna diestra y el resultado ha sido esta lesión, que le tendrá apartado de la competición durante tres encuentros como mínimo.

Objetivo, el City de Pep

Faltará en dos compromisos ligueros, ante el Sporting de Gijón y el Celta, así como en la segunda jornada de Champions, la visita al Borussia de Moenchengladbach. Y se ausentará, por supuesto, de la selección argentina.

El primer reto del cuadro médico del club es «que reaparezca en casa ante el Deportivo». Y el objetivo final es que su buque insignia se encuentre en buenas condiciones para medirse con el Manchester City de Pep Guardiola el 19 de octubre en el Camp Nou.

Las tres dolencias relevantes que Messi ha soportado en el Barcelona se produjeron en los últimos tres años. La primera le alejó del fútbol durante cuatro partidos, entre el 12 de mayo y el 1 de junio de 2013, por culpa de una elongación del bíceps femoral de la pierna derecha. Tito Vilanova ganó esos cuatro encuentros.

Cuatro meses más tarde, en diciembre, volvió a recaer en su punto débil. Una lesión en el bíceps femoral le hizo perderse nueve partidos. El temor inicial se transformó en confianza con el devenir de los triunfos. Los futbolistas asumieron la situación. Sabían el objetivo que debían cumplir. Tenían que demostrar lo que son y pueden lograr sin el liderazgo de la estrella. Lo hicieron.

Y Neymar tomó el mando

Cuando Messi reapareció, el Barcelona había ganado siete encuentros sin él y había perdido dos, ante Ajax (2-1) y el Athletic (1-0).

La última vez que el argentino vivió una lesión seria fue el 27 de septiembre del año pasado, con Luis Enrique al frente del plantel. El miedo a un descenso en el nivel del conjunto volvió a merodear por la psicología del barcelonismo, nunca en la cabeza del entrenador asturiano. Y sus hombres confirmaron que ellos no tienen dependencia de Messi. Que saben funcionar sin él. El argentino recibió el alta el 20 de noviembre. Y el balance sin su aportación era positivo: siete triunfos, un empate y una derrota, en el Sánchez Pizjuán de Sevilla, 2-1.

La ausencia del «diez» en aquellos nueve encuentros supuso una inyección de responsabilidad para Neymar. El brasileño cogió las riendas y se echó al equipo a la espalda. Demostró una madurez que más tarde, con el retorno del argentino, olvidó sin saberse por qué. Neymar llevó la batuta con su rendimiento en ataque. Dejó claro lo que puede ser cuando quiera ejercer ese papel que ahora deja cómodamente al argentino.

Es la hora de Alcácer

Neymar y Suárez han de tomar el mando en esta nueva ausencia de su compañero de tridente. De momento, la igualada con el Atlético es un flojo comienzo, aunque es un rival de alto nivel. Luis Enrique ha expuesto a sus pupilos que es el momento de sacar todo lo que tienen. Subraya que la unión será más importante que las individualidades. Es la hora de Alcácer, el delantero exvalencianista, que debe plasmar que está preparado para funcionar en un club de esta presión.

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