Bartomeu comparece ante la prensa para explicar los motivos por los que el Barça jugó ante Las Palmas
Bartomeu comparece ante la prensa para explicar los motivos por los que el Barça jugó ante Las Palmas - EFE

FC BarcelonaBartomeu, entre la espada y la pared

Varios sucesos, como jugar el domingo o la dimisión de directivos, minan su crédito

BarcelonaActualizado:

La decisión del Barcelona de disputar el partido de este pasado domingo ante Las Palmas, asumida por Josep Maria Bartomeu, se enconó desde el primer momento, derivando en una serie de críticas por parte de la afición y de dimisiones en la propia directiva que han obligado al presidente a convocar una reunión extraordinaria y a comparecer públicamente para dar explicaciones. El referéndum ha causado una nueva fractura social en el barcelonismo y el mandatario azulgrana es el que sale peor parado, ya que le ha costado la pérdida de alguno de sus compañeros de viaje en su aventura culé.

El desgaste de Bartomeu es notable y notorio. Acorralado por diferentes controversias, los numerosos títulos que ha ganado no le han concedido la tranquilidad durante su mandato. Protagonista de la judicialización del club, ha copado infinidad de críticas por parte de su detractores. Su implicación en el fichaje de Neymar y las consecuencias posteriores, aceptando la culpabilidad del club en dos delitos contra la Hacienda pública, el evidente divorcio con la plantilla de Ernesto Valverde o la reciente moción de censura promovida por Benedito han minado su crédito.

A ello hay que añadir las reprobaciones recibidas por cuestiones políticas, como la adhesión a la celebración del referéndum de autodeterminación o la decisión de jugar el partido el día en que se celebraba la ansiada consulta. A sus opositores habituales se le han sumado dos de sus directivos, Carles Vilarrubí y Jordi Monés. El vicepresidente institucional y el directivo comisionado del Barça Innovation Hub han actuado como dos troyanos atacando la línea de flotación del presidente.

Mensaje de fortaleza

Bartomeu se está encontrando en el camino piedras inmensas, muy grandes, muy duras, pero se siente fuerte y trata de saltarlas, esquivarlas, afrontarlas e incluso a cargar con ellas de la forma que menos pesen y menos molestia ocasionen. Al menos es lo que quiere transmitir cuando asegura que «hay unión, ganas y energías para tirar adelante el proyecto que empezamos en 2010». Y pasa de puntillas al valorar las dimisiones de Vilarrubí y Monés: «Tienen todo mi respeto. Les agradezco todo su trabajo de estos años».

La marcha deportiva del primer equipo es el clavo ardiendo al que puede agarrarse el mandatario, aunque el entorno y la oposición están esperando el más mínimo resquicio por el que asomar la palanca de la crítica. De momento, ha logrado frenar más dimisiones y tratará de lograr la necesaria foto de Messi firmando su ampliación de contrato para restituir parte de su prestigio.

El referéndum

Bartomeu dio ayer explicaciones de lo que sucedió el domingo. «Fue una de las decisiones más difíciles. Nos planteamos seriamente aplazarlo, pero LaLiga no lo aprobó. Creo que la imagen de un Camp Nou vacío era una imagen de rechazo de la actuación en Cataluña. Millones de personas lo vieron en todo el mundo. Era un gran altavoz. Para que todos se preguntaran qué pasaba», explicó. El dirigente desveló que, en conversaciones anteriores, LaLiga no aceptó que el partido de jugara el sábado: «Se valoró, pero no encontramos respuesta favorable por la otra parte».

Tras asegurar que «en caso de independencia» sería la junta directiva «quienes decidirán en qué Liga juega el Barcelona», desgranó cómo se produjeron los hechos: «Fue un día largo que empezó a las nueve de la mañana. A esa hora ya sabíamos que sería difícil. Pasaron muchas cosas y no las puedo contar todas. Al final, después de muchas conversaciones, también en el vestuario y con llamadas a Ernesto Valverde y a Andrés Iniesta, decidimos jugar a puerta cerrada. Todos estuvieron al corriente y al final decidí yo de la forma más sensata».