La Liga

El banquillo del Barça no funciona

Ante el Alavés, Luis Enrique optó por una versión «B» al presentar un once repleto de suplentes, apuesta que terminó en decepción

Luis Enrique, durante el partido ante el Alavés
Luis Enrique, durante el partido ante el Alavés - EFE

En el primer partido que Luis Enrique miró sin pudor al banquillo, el experimentó no funcionó. La victoria del Alavés supone un golpe a la política de fichajes desarrollada este verano por la dirección deportiva, que ha invertido más de 120 millones de euros en futbolistas teóricamente llamados a la suplencia para que su técnico disfrute de recambios de garantía cuando decida rotar. La temporada es muy larga y el objetivo es evitar que estrellas como Neymar o Luis Suárez afronten al tramo final con el menor número de kilómetros en las piernas. También Messi. El argentino, con problemas de pubalgia, ha encendido las alarmas y sus molestias refuerzan esa teoría proteccionista. Pero los cambios no funcionaron. Cillessen debutó en la portería por lesión de Ter Stegen y la foto de la defensa fue novedosa: Aleix, Mascherano, Mathieu y Digne. Alcácer, que ha costado 30 millones, acompañó a Neymar y Arda en ataque. Los alaveses anularon la capacidad de intimidación de un goleador al que se le notó falta de acoplamiento. Muchos cambios de golpe que borraron el fútbol alegre del equipo azulgrana. «Hemos intentado recuperar a gente que viene con más problemas, que participen más los que estaban menos cansados, pero nos han faltado cosas, nos ha faltado fluidez, precisión», reconoció Luis Enrique tras la derrota.

El público del Camp Nou esperaba con impaciencia el regreso de Neymar, pero el brasileño pasó prácticamente desapercibido el día del reencuentro. Se mostró alejado de su mejor versión después de más de cien días sin lucir la camiseta del Barcelona. Su presencia en los Juegos de Río, y el permiso que le concedió Luis Enrique para permanecer en Brasil después de que la cita olímpica cerrara el telón, han apartado tres meses al astro de la disciplina azulgrana. Su magia no apareció ante el Alavés y se fue difuminando con el correr de los minutos. Conoce los automatismos del equipo y la pizarra del técnico, pero su estado físico es una incógnita. Concentrado con Brasil para afrontar los Juegos, en su ficha con el Barça no existe este curso la pretemporada.

Si de algo ha presumido el barcelonismo en la última década, además de títulos, ha sido de la decidida apuesta emprendida desde el club por los jugadores de La Masía. Pero la presencia de canteranos en la primera plantilla resulta cada vez menor a pesar de que Messi o Iniesta continúan como espejos y referentes para la chavalería de las categorías inferiores. Los dos comenzaron en el banquillo ante el Alavés y, por primera vez en catorce años, el once titular azulgrana presentó solo un futbolista formado en su fábrica: Sergio Busquets. El Barça ha comenzado a mirar más fuera de su casa que dentro a la hora de reforzar el equipo y en parte de la afición comienza a aparecer la idea de una pérdida de identidad.

En torno a la portería del Barcelona existe un ruido de fondo que no termina de cerrarse. El club tenía muy clara la salida de Claudio Bravo, pero el meta resultó clave en la conquista de las dos últimas Ligas y la afición continúa acordándose del chileno. Y más aún cuando su recambio, Cillessen, debutó ante el Alavés sin mucha suerte. Ter Stegen, baja el sábado por lesión, abrió las puertas de la titularidad al holandés, al que no se le puede culpar directamente de los tantos. Sin embargo, no transmitió tranquilidad y la estadística empañó su estreno: cuatro tiros y dos goles recibidos. Mala noche también para un jugador habitualmente fiable como Mascherano, que se durmió ante Deyverson en el 0-1 y falló en el despeje en la jugada del 1-2.

Faltaron de inicio Messi, Luis Suárez e Iniesta, pero su entrada no arregló la falta de ideas que mostró el Barcelona para romper una defensa tan ordenada y organizada como la del Alavés. Apenas tres remates a portería y dos de ellos ejecutados por Mathieu, un defensa.

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