Gerard Deulofeu con la maleta preparada
Gerard Deulofeu con la maleta preparada - JESÚS SPINOLA
Fútbol

El Barça prioriza la cartera a la cantera

El club se gasta 400 millones en fichajes y deja de apostar por las promesas de la Masía

BarcelonaActualizado:

«El próximo será un año de grúas y de trabajo. Pero queremos que todo pase aquí, que todo esté en la Ciudad Deportiva. Queremos que nuestros chavales jueguen en el Johan Cruyff antes de saltar a Camp Nou». La frase es de Josep Maria Bartomeu el día de la presentación de todos los equipos de la cantera azulgrana, el pasado 14 de noviembre. Los fichajes de Dembélé, Semedo y Paulinho, por los que se habían desembolsado 225 millones, entre fijos y variables, apuntaban a excepcionalidad en un club que siempre apostó por la Masía como filosofía vital. La salida en verano del prometedor Sergi Samper para dar cabida a jugadores de escaso contraste, o las de Tello y Munir, se intuyeron como un espejismo que Valverde debía corregir por su declarada propensión a recurrir a los jugadores formados en la cantera. Incluso Guillermo Amor, que entonces era, junto a Jose Mari Bakero, el responsable del fútbol formativo azulgrana, ratificó las palabras del presidente: «Somos el club del mundo que más valor le da a los futbolistas formados en su casa».

No obstante, dos meses después, la promesa ha quedado en agua de borrajas. El primer equipo no solo no se ha nutrido de jugadores del filial para reforzar las posiciones que el cuerpo técnico consideraba frágiles, sino que se le ha barrado el paso a los jugadores formados en la Masía, provocando una pérdida de identidad, un desencanto en los propios futbolistas y un incremento del gasto que pone al límite los balances económicos del club azulgrana.

Bartomeu se desdice

«Hay clubes que traen dinero de lugares que no son de fútbol y lo encarecen. Tenemos que invertir más en la Masía y en el fútbol base. Hay que ser fuertes con la FIFA y la UEFA y que los clubs respeten las normas. Estoy contento que investiguen al PSG, es una petición de clubes europeos», aseguró Bartomeu en septiembre antes de desdecirse y tirar de chequera para incorporar a Philippe Coutinho por 160 millones y, si no surge ningún contratiempo, a Yerry Mina por otros 12 millones.

Nadie duda de la calidad y prometedor futuro del futbolista brasileño, al igual que es empíricamente demostrable el retroceso en la apuesta por una cantera que cada vez tiene más claro que el futuro está lejos del Camp Nou. La prueba es que para financiar los casi 400 millones de euros invertidos en todas las incorporaciones de esta temporada, más allá de los 222 millones recibidos por la cláusula de rescisión de Neymar y los 5 del traspaso de Tello al Betis, el Barça se ve abocado a una operación salida en la que están inmersos varios jugadores formados en La Masía, como Gerard Deulofeu y Rafinha, además de cortarle la progresión a futbolistas que estaban en la rampa de lanzamiento del primer equipo como Carles Aleñá y al que la llegada de Coutinho y Paulinho le deja sin oportunidades salvo en encuentros de escasa ralea. Incluso jugadores consolidados como Sergi Roberto podrían plantearse un cambio de aires en búsqueda de un lugar donde explotar sus características y valía. No hay que olvidar que el de Reus está jugando como lateral derecho a causa de un centro de campo con exceso de especialistas y que su cláusula de rescisión es de 40 millones de euros, un caramelo para cualquier equipo grande de Europa que podría aumentarle notablemente los emolumentos y garantizarle un puesto en su once de gala. Nada desdeñable y que cuenta con precedentes, como los de Thiago Alcántara o Marc Bartra, que acabaron en Bayern y Dortmund.

Operación salida

Lejos queda la posibilidad de alinear un once como el que Tito Vilanova dispuso ante el Levante (0-4) el 25 de noviembre de 2012, con todos los jugadores formados en la Masía. Y mucho menos si Deulofeu y Rafinha optan por ser coherentes con el sentido común y atienden a los velados mensajes que les lanza Valverde dejándoles fuera sistemáticamente de todas las convocatorias. Además, ambos quieren estar presentes en el Mundial y saben que sus opciones pasan por tener minutos en este tramo de temporada.

El extremo, que fue repescado del Everton este verano por 12 millones de euros podría cerrar en breve su futuro. El Nápoles es el club que más fuerte parece apostar por él. En cuanto a Rafinha, que recibió el alta médica a mediados de diciembre, podría recalar en el Celta o en el Inter.