El Milan ganó cinco Copas de Europa bajo el mandato de Silvio Berlusconi, la última en 2007
El Milan ganó cinco Copas de Europa bajo el mandato de Silvio Berlusconi, la última en 2007 - EFE

Auge y caída de Berlusconi

La venta del Milán a un grupo chino puso fin a tres décadas exitosas marcadas por la impronta personal de «Il Cavaliere»

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Uno de los motivos por los que el fútbol ha terminado constituyendo una ramificación genuina de la literatura reside en personajes como Silvio Berlusconi. Bestia de los negocios cuyo apetito no se calmó ni como «premier» italiano, encontró en el fútbol un reducto lúdico sobre el que verter sus apiraciones. Hasta el punto de condicionar una época bordada a través de nombres como los de Maldini, Van Basten o Kaká. Y sin pisar el césped.

El 24 de marzo de 1986 Berlusconi paga 40 mil millones de liras (unos 20 millones de euros) por el AC Milan. Su padre lo crio en San Siro. No abandonó al equipo entre 1941 y 1945, cuando tuvo que mudarse a la Arena Civica milanesa por el difícil acceso a electricidad que propició la Segunda Guerra Mundial. Su presentación en sociedad como dueño del club define la idiosincrasia del personaje: Berlusconi aterrizó en la misma Arena Civica a bordo de un helicóptero que descendía al compás de «La cabalgata de las valquirias» de Wagner. Las dos anécdotas las refleja Irati Prat en el reciente libro «El Milan de Berlusconi» (Samarcanda), una exhaustiva radiografía plagada de testimonios directos de los 31 años más exitosos del conjunto de la capital lombarda.

El verano de 1986 acercaría a Milán a un hasta entonces desconocido Sacchi, del que Berlusconi queda prendado tras una eliminatoria de Copa ante el Parma, en Serie B. «Berlusconi cree que el fútbol debe ser un reflejo de la sociedad, y en la valentía de Sacchi identifica al Milan», relata Prat en conversación con este diario. Junto al entrenador de Fusignano, «Il Cavaliere» moderniza el club con un ambicioso proyecto formativo en Milanello y el desarrollo del MilanLab, un departamento de vanguardia científica básico para que un equipo plagado de veteranos como el que tendría Ancelotti redujera las lesiones en un 91%.

Pese al batacazo que supone la eliminación en los dieciseisavos de la UEFA a manos del Español de Clemente, el equipo se rehace y sale campeón de liga. Un año después llegaría el 5-0 al Real Madrid en las semifinales de la añeja Copa de Europa. «Tras aquel encuentro, el fútbol cambió», escribe Prat. El 4-0 al Steaua de Bucarest sellaría la partida de nacimiento del nuevo equipo a replicar.

«Un gran motivador»

En la siguiente edición repetirían hazaña ante el Benfica. «(Berlusconi) Estaba en el séptimo cielo. Era un gran motivador. Sentía el club mucho más allá de las inversiones que hizo, se sentía parte de aquel grupo y sentía las victorias como suyas. No diría que era otro jugador, pero siempre lo sentíamos sobre el campo», cuenta en el libro el exjugador Filipo Galli.

Berlusconi dio cuerda a su gusto por los entrenadores noveles con Capello, que en su primer año respondió conquistando el Scudetto invicto. Su racha sin caer se prolongaría hasta el 21 de marzo de 1993. En Europa, tres finales de Champions para levantar un título, el de 1994 ante el Barcelona de Cruyff. Berlusconi, que acababa de proclamarse vencedor de las generales con Forza Italia, no pudo verlo en vivo.

El paso infructuoso de varios entrenadores por la disciplina milanesa terminó con la llegada de Ancelotti en 2001. Tardó un año en levantar el sexto cetro europeo de la institución, con su Árbol de Navidad como bandera de proyecto y ante la Juventus. En 2007 llegaría la última final, la que sirvió como venganza por un episodio que ocupa las páginas centrales de la Historia del fútbol, la remontada del Liverpool de Benítez en Estambul.

«La decadencia empieza cuando se va Ancelotti. Se viene de una época muy convulsa como la del Calciopoli. Italia gana el Mundial en 2006 contra todo pronóstico, pero ahí ya empieza a caer en picado el fútbol italiano. Kaká se marcha al Madrid, la Juve desciende… El Calcio desaparece del primer plano y pierde nivel, además de un cupo para la Champions en beneficio de la Bundesliga. Berlusconi deja de invertir tanto y ficha a estrellas envejecidas como Ronaldinho o Robinho. Hay un intento de resurrección con Allegri. Con él e Ibrahimovic se gana la última liga, aunque la cosa nunca va más allá», explica Prat.

El 13 de abril de 2017 Berlusconi vendió el club por 740 millones de euros al conglomerado chino Rossoneri Sport Investment Lux, el cual se haría cargo de los 220 millones de deuda generados que, junto a 29 títulos y una época que pauta las directrices del nuevo fútbol, dejaba en herencia.

Un conglomerado chino se hizo con el Milan por 740 millones de euros en 2017
Un conglomerado chino se hizo con el Milan por 740 millones de euros en 2017