Fernando Alonso, en el circuito de Montmeló acompañado por su madre
Fernando Alonso, en el circuito de Montmeló acompañado por su madre - EFE
Fórmula 1

Fernando Alonso busca contratos de año en año

En diciembre acaba su compromiso con McLaren y se pone en el mercado por acuerdos a corto plazo

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El universo Fernando Alonso se ha colocado en modo futuro. Sucede de forma cíclica cada vez que el campeón español vislumbra el final de un contrato a unos meses vista. El acuerdo con McLaren concluye el próximo invierno y, aunque el asturiano está conforme con el salto cualitativo que ha dado el coche en la alianza con el motor Renault respecto al desastre de Honda, su ambición deportiva le impide abonarse al conformismo. Alonso ya se ha puesto en el mercado y, en contra de su tendencia habitual, busca contratos muy cortos, anuales. Año a año. Temporada a temporada. Nada de largos convenios en monoplazas sin gas que puedan hipotecar su último proyecto en la Fórmula 1. Ese tercer título que lo mantiene en ascuas, fuego puro a las 36 primaveras en su carnet de identidad.

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Por el momento no hay fecha de caducidad para Fernando Alonso, el piloto más veterano de la Fórmula 1 (17 campañas; Raikkonen le sigue con 16), que ha rejuvenecido en su espíritu después de la victoria con Toyota en las 6 Horas de Spa del Mundial de Resistencia. «Está como un toro», cuentan sus allegados, pese a que el trajín viajero y competitivo le está exigiendo físicamente más que nunca. El piloto hizo cuatro tandas de 19 vueltas cada una en el circuito belga, lo que equivale a casi dos grandes premios de Fórmula 1. Y, casi sin tiempo para celebrar su primer éxito en cinco años, más movimiento: noche en Bruselas, rodaje publicitario en Woking (sur de Londres), actividad empresarial en Asturias y vuelo a Barcelona para estar ayer en la rueda de prensa de la FIA.

«No le subió la fiebre. Claro que le anima haber ganado, es muy reconfortante, pero no se le había olvidado. Tiene muchas victorias».

El ciclo viajero de Alonso incluye en las próximas semanas un tránsito por Mónaco (F1), Le Mans (entrenamientos), Canadá (F1), Le Mans (carrera de 24 Horas) y Paul Ricard (F1). Sarna con gusto no pica. El asturiano es un purasangre de la competición y disfruta en la pista, no tanto en los aeropuertos.

No es feliz con su última fase en la F1, esos tres años negros en McLaren-Honda. Pese a que se siente «muchísimo mejor que antes», flota en su cabeza la idea de que McLaren no ha tenido un acierto pleno en el diseño del bólido 2018. Su sintonía con el CEO del grupo, Zak Brown, es notable, pero Alonso otea nuevos horizontes al final de año. Todo dependerá de la productividad de los coches, como siempre. Y fuera de su alcance, influirá la coyuntura del mercado.

Más puntos que en 2017

Es un año clave para McLaren, ya que renunció a una importantísima contribución económica de parte de Honda (no solo proveedor de motores, sino también socio principal) a cambio de un motor de pago (Renault) y de unos resultados que son mucho mejores pero no concluyentes para ganar. Alonso tiene en cuatro carreras en 2018 mucho más puntos (28) que en 20 GP de la campaña anterior (17).

El decente pero no hegemónico rendimiento del McLaren-Renault puede ser el motivo por el que el asturiano abandone la escudería inglesa al final de año. Y también el impulsor del nuevo plan que se anticipa. Contratos de año en año. Hasta la fecha, Alonso había trabajado en proyectos a largo plazo. Desde que ingresó en la Fórmula 1 con Minardi, la eterna cenicienta cantera de pilotos, su vida laboral ha estado sujeta a contratos holgados, de pretensión duradera. Fichó por Renault en 2002 y estuvo cinco cursos (incluyendo el de piloto probador en 2002). Con el bagaje de dos campeonatos del mundo, se marchó a McLaren en un croquis interruptus por la polémica. Solo estuvo una temporada por el cisma total que vivió con Ron Dennis y Lewis Hamilton.

Regresó a Renault en 2008 a la vera de su íntimo Flavio Briatore en un convenio de dos campañas. Y dio el gran salto, el que él esperaba fuese definitivo, a Ferrari. Cinco cursos vestido de rojo en el contrato de su vida. Tampoco ahí alcanzó el tercer título y, en uno de las arabescos más inesperados de la historia del deporte, volvió a McLaren, al cubil de su exenemigo Ron Dennis. Dos años de ficha millonaria que, pese a los lamentables resultados, se renovó a finales de 2016.

El contrato de Alonso concluye el próximo invierno y en su periscopio ya está trazada la ruta. Un contrato de un año, si el mercado lo permite, en un coche de primer nivel. Y así sucesivamente, renovaciones anuales, hasta alcanzar su Eldorado, el tercer título que se le resiste desde hace doce cursos.