Gran Premio de Abu Dabi

Adiós al martirio de Alonso

Disputa la última carrera con el motor Honda que generó sus tres años más nefastos

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Sin nada en juego en la Fórmula 1, salvo disfrutar este domingo de una carrera de coches, el Gran Premio de Abu Dabi expone un argumento que alivia el martirio del deportista que cambió la historia de este deporte en España. Fernando Alonso se separa del motor Honda. Es la última cita del propulsor japonés que más decepción ha causado en 60 años de F1. Nunca McLaren había cosechado temporadas tan ruinosas, los peores resultados desde la implantación de este deporte en 1950 para la segunda escudería con más victorias, solo Ferrari por encima. Y nunca Fernando Alonso, salvo el año de su debut en la cenicienta Minardi (2001), había sellado números tan penosos para su categoría de piloto número uno. Concluye la pesadilla y el español no puede por menos que exclamar «al fin».

Uno de los principios activos de la Fórmula 1 es la propaganda. Promoción a ultranza de los detalles que se entienden ventajosos, patrocinadores, firma de pilotos o sociedad con motores. McLaren difundió su alianza con Honda hace tres inviernos como si llegase el advenimiento del maná. El matrimonio con la multinacional japonesa había condecorado uno de los duelos más bellos de la F1, Ayrton Senna contra Alain Prost, años de gobierno y hegemonía que entronizaron a aquel coche blanco y naranja que cubría las tapas de las carpetas adolescentes.

Ensayos fallidos

Honda trató de construir un motor vanguardista, de tamaño mínimo, futuro dominador de la velocidad. Pero la realidad se adivinó en cada uno de los tres últimos febreros. Cada vez que el McLaren trataba de arrancar el propulsor en los ensayos invernales, en Jerez, Bahréin o Barcelona, la electrónica, el sistema hidráulico o el software fallaban sin remisión. Y todos en el garaje de McLaren se quedaban con los brazos en jarra, preguntándose los afanosos ingenieros japoneses dónde habrían errado.

«Un motor y un coche de F1 tienen tal grado de sofisticación que lo podría construir una universidad y no obligatoriamente una marca de automóviles», declaró a ABC Fernando Alonso en una entrevista.

El motor Honda no solo se rompió, sino que ha sido más lento que los demás suministradores (Mercedes,Ferrari y Renault). Si el McLaren no ha sido el último en este trienio fue porque la carrocería del coche empujaba con fuerza en las zonas reviradas de los circuitos y el vehículo fue conducido por Alonso y por dos compañeros competentes, Jenson Button y Stoofel Vandoorne. El McLaren nunca ha estado en posición de ganar una carrera en tres años, ni siquiera de subir a un podio. Equipos como Force India (3) o Williams (6), con menor capacidad económica y peso histórico, lo han logrado.

Alonso, optimista

«Tenía grandes esperanzas en el proyecto de McLaren y Honda, por eso me fui de Ferrari. Tuvieron una sociedad exitosa hace años. Pero no logramos los resultados que deseábamos», se explicó ayer Alonso en Abu Dabi. Lo mejor de su repertorio fueron dos quintos puestos en dos circuitos muy diferentes, el lento de Mónaco y el expansivo de Austin.

El resto han sido decepciones. 17 abandonos en tres años, ningún podio y solo 80 puntos. Hamilton, por ejemplo, ha logrado 345 puntos solo esta temporada. El francés Esteban Ocon ha conseguido 83 en 2017 con el Renault. Una ruina que ha dejado imágenes y frases. Alonso, en la silla tomando el sol en Brasil, fuera del top 10, empujando al coche en Hungría o lanzando pestes en la sede japonesa de Honda en Suzuka, «motor de Gp2, aaaggghhh...».

Tres años en el pozo no han eliminado a Alonso de la Fórmula 1. Al revés, todo el mundo en este deporte sabe que saca petróleo de los monoplazas. El español es un admirador de la cultura y la laboriosidad japonesas. No se ha cebado en las críticas. Simplemente, los resultados no han llegado porque el motor no ha carburado.

«Ahora es el momento de cambiar y la entrada de los motores Renault el año próximo me hace ser bastante optimista, sobre todo viendo los resultados que con ellos está logrando Red Bull», dijo ayer el asturiano. «Y volver con Renault es como volver con mis amigos, con mi segunda familia». Con la estructura que lo hizo campeón.