Peter Sagan, tras ganar la tercera etapa del Tour de Francia, con meta en Longwy
Peter Sagan, tras ganar la tercera etapa del Tour de Francia, con meta en Longwy - Reuters

Peter Sagan, más veloz gracias al control de su orina

El bicampeón del mundo se preparó a conciencia para llegar de verde a París por sexto año consecutivo

Desde hace cuatro temporadas vigila la densidad de su orina y ya no sufre calambres ni dolores de estómago

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En lo que separa la noche y el día, Peter Sagan conoció las dos caras de una misma carrera. Terminó la tercera etapa con el brazo en alto, celebrando su victoria en Longwy. En el hotel abrió un vino italiano y se fue a dormir. Solo unas horas después, en Vittel, acabó la etapa encogiéndose de hombros después de provocar la caída de Mark Cavendish. Fractura de clavícula para el británico y expulsión para el bicampeón del mundo. Peter Sagan, que había preparado la carrera a conciencia para llegar de verde a París por sexto año consecutivo, verá lo que resta por televisión.

Bajo el maillot y el personaje habita un vencedor voraz y un deportista metódico. A mediados de 2012, cuando todavía era un sub-23 con mucho ímpetu y buenas maneras, el ciclista eslovaco sufría en las etapas de mucho calor. Padecía calambres y hasta problemas de estómago. Por esa razón, desde hace cuatro años vigila su hidratación y la densidad de su orina.

«En 2012 y 2013 Sagan tenía serios problemas de calambres», asegura Ben Capron, CEO de Osmo Nutrition y patrocinador del ahora bicampeón del mundo. «Nos pusimos en contacto con él y con su equipo de entonces, el Cannondale. Al principio no salió nada de aquella conversación, pero Sagan se fió de nosotros en la tercera etapa del Tour de California, una etapa que él gano, y desde entonces utiliza nuestros productos».

Peter Sagan tiene sus contradicciones: es un chico divertido y alegre, pero también un competidor ferozBen Capron, CEO de Osmo

«En el ciclismo conoces mucha gente. Muchos patrocinadores se te acercan diciendo: “Esto es lo mejor”, “Esto es lo mejor”», explicó Sagan en una entrevista realizada a finales de 2016. «En una de esas conocí a Ben, que también me dijo: “Tengo un producto nuevo que es el mejor en el mundo” (risas). Entrenamos, hicimos los tests orinando en el papel para ver cómo estaba de hidratado… Y desde que Osmo nos ayudó en el Cannondale fuimos a mejor. No tuve más problemas con el estómago ni más problemas con los calambres».

Desde hace tiempo, Sagan se acompaña en sus entrenamientos de tres «varitas» para estudiar la densidad de su orina. La primera la utiliza antes de subirse a la bicicleta. Después, tras hacer unos cuantos kilómetros, echa pie a tierra y orina sobre otra. Por último, una vez terminado el entrenamiento vuelve a revisar los niveles para ver si la hidratación ha sido la adecuada.

Sagan realiza estas mediciones sin que haya ningún tipo de intercambio entre Osmo y el Bora Hansgrohe, su actual equipo. Es una decisión que tomó por su cuenta y que sigue manteniendo. «Peter es una de las personas más auténticas que he conocido nunca», responde Ben Capron, el hombre que le convenció de incluir este método en su entrenamiento. «Lo que piensa y lo que siente, lo dice. Lo que quiere hacer, lo hace. Es un chico espontáneo, tiene un gran sentido del humor y es un gran chico. También es un enigma, porque parece tener contradicciones: es divertido y alegre, pero es un competidor feroz. Es simple y directo en el habla, pero extremadamente inteligente».

Un 2% del peso corporal

Pero, ¿cuánto hay de cierto en esto? ¿Es todo una maniobra de marketing apoyada en una maniobra excéntrica (orinar en un papel)? ¿De verdad sirve de algo medir la densidad de la orina?

Peter Sagan estudia la densidad de su orina como un mecanismo para no deshidratarse
Peter Sagan estudia la densidad de su orina como un mecanismo para no deshidratarse- Instagram: @petosagan

«La densidad de la orina es un indicador que nos da una idea indirecta de la deshidratación producida», explica el doctor Manuel Arasa, director científico de Infisport y especialista en la influencia del esfuerzo en parámetros como la orina. «Nosotros aconsejamos, dependiendo de la humedad y la temperatura del entorno, ingerir un mínimo de 400 ml y un máximo de un litro de agua por hora de entrenamiento/competición para que la deshidratación no baje nunca del 2% del peso corporal previo. Con este 2% de pérdida de peso por deshidratación ya se observa una pérdida importante de rendimiento y la aparición de calambres musculares. Obviamente, el agua debe estar acompañada por las sales minerales necesarias».

Es decir, que Peter Sagan, que pesa unos 73,5 kilos, no debería bajar nunca de 72 kilos en carrera si quiere explotar todo su potencial. «El aumento de la concentración urinaria es un riesgo importante para la salud (independientemente de la bajada de rendimiento ya expuesta) porque aumenta la formación de cálculos urinarios e impide la correcta eliminación de sustancias de deshecho», concluye el doctor Arasa.