Chris Froome, en el pelotón del Giro de Italia
Chris Froome, en el pelotón del Giro de Italia - AFP

Giro de ItaliaFroome queda desprotegido

A raíz del positivo, mantiene una tensa relación con la prensa inglesa, que le aupó

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Cualquier relación de familiaridad y trato amigable o de favor se ha disipado, según el punto de vista de Chris Froome, el equipo Sky y, sobre todo, Dave Brailsford, el alma mater de la formación. Cualquier sobreentendido en la siempre difícil camaradería entre la prensa, los ciclistas y el ecosistema del pelotón se ha partido, según la perspectiva de los medios de comunicación británicos que llevan años desplazándose por el mundo, por Francia y, como ahora, por el Giro de Italia para seguir las andanzas de un campeón, Froome, en este momento bajo sospecha, y de un conjunto, el Sky, que según parece no difería tanto de los demás.

Es conocido que Chris Froome está sometido a la batidora del dopaje, que todo lo destruye en el ciclismo. Su caso no es el más grave de la historia y ni siquiera la sustancia pertenece a la vieja escuela de las transfusiones, la EPO o los anabolizantes masivos. El salbutamol es el inhalador del asma, pero sobre Froome permanece la duda de si su positivo en la pasada Vuelta fue por una inhalación feroz o por un pinchazo intravenoso. Los 2.000 nanogramos de salbutamol que dio el inglés, el doble de lo permitido, pudieron provenir de la deshidratación, la metabolización del Ventolín o cualquier otro factor externo, no de la intencionalidad del corredor de doparse. Eso trata de demostrar Mike Morgan, un especialista en derecho deportivo con una sólida reputación en casos de arbitraje.

Química destruida

Pero mientras el asunto legal se aclara y decide el tribunal independiente creado para casos de dopaje en la Unión Ciclista Internacional (UCI), se ha destruido la química entre los medios de comunicación ingleses que antes estaban fascinados con la obra ciclista de su país y el equipo Sky que prometía limpieza. Se vio en los días previos al Giro, en la rueda de prensa que ofrecieron Dave Brailsford, el patrón del conjunto, y Chris Froome. El ciclista respondió a un par de preguntas de forma educada y cortante y se negó a monopolizar la conversación sobre el salbutamol y el asma, adiestrado se supone por el departamento de comunicación. Lo mismo Brailsford.

Pero en los entresijos del acto, cuando terminó la conferencia de prensa, los medios ingleses solicitaron unas palabras extras de Brailsford, un aparte con ellos como siempre había sucedido. No hubo pacto ni alianza como otras veces. El gerente del Sky acusó a los periodistas que hasta hace nada vivían maravillados por la obra excelsa del equipo de interpretar los hechos a su antojo, sin atender a las explicaciones. Les vino a decir que ahora escribían lo que querían. Una situación incómoda, ya que la unanimidad en el tratamiento del caso es casi total entre los medios ingleses, mientras el Sky (una televisión) se encierra en su fortaleza y considera que el trato es vejatorio por parte de los periodistas. El dopaje siempre arrasa con todo en el ciclismo, también con las relaciones personales o corporativas.

Probablemente el primer problema estuvo en el mensaje del Sky. La formación inglesa se autoproclamó una bandera del agua clara cuando nació hace ocho años en una conjunción de intereses entre el patrocinador, Rupert Murdoch y su hijo apasionado del ciclismo, y la Federación Inglesa, a la cual pertenecía Braislford. El paisaje era conocido y caótico en el ciclismo, Lance Armstrong, Floyd Landis, Jan Ullrich, la Operación Puerto, Roberto Heras, Marco Pantani, el caso Festina... Un deporte maravilloso anegado por el dopaje. «Queremos hacer héroes, persuadir a una generación para que lleve los colores del Sky cuando se anime a montar en bicicleta», aseguró Brailsford en plan mesías. «Somos limpios», vino a decir.

Los 30 millones anuales que han crecido hasta los 35, mucho más presupuesto que cualquier equipo de la competencia, los fichajes de los mejores ciclistas para convertirlos en gregarios de Froome y antes de Wiggins, la fractura salarial generada... todo se ha venido abajo en términos de credibilidad.