Vuelta a España Contador honra a su historia ganando en el Angliru

El ciclista español gana en la cima del coloso asturiano, aunque se queda a 20 segundos podio. Froome, virtual campeón

Vuelta a España: 
Contador honra a su historia ganando en el Angliru

El ciclismo moderno se está acostumbrando a comprimir las emociones. Etapas cortas y cargadas de altibajos, sin apenas tiempo para el respiro de los ciclistas. La penúltima de La Vuelta, que tenía que decidir el ganador, seguía ese guion con tres puertos y llegada en la temida cima del Angliru. Un último test para Froome, que afrontaba el día previo a la gloria con más de un minuto de ventaja sobre Nibali, su gran rival para el triunfo final.

Apareció la lluvia para terminar de endurecer la jornada, que se convirtió en un infierno para el pelotón desde el primer kilómetro. La subida a la Cobertoria, primera cima de enjundia de la etapa, hizo una primera selección. Por delante, un grupo reducido de aventureros trataba de abrir hueco mientras los favoritos se mantenían a la espera. Era el Bahrain-Merida, el equipo de Nibali, el que tiraba con fuerza para tratar de despojar a Froome de escuderos, una tarea casi imposible que terminó en el momento en el que el italiano se fue al suelo bajando el Cordal.

Ese descenso del segundo puerto de la jornada, con el piso muy mojado, hizo una escabechina tremenda en el pelotón. Marc Soler, David de la Cruz y el propio Nibali besaron el asfalto camino del Angliru.

Por delante, con solo un minuto de ventaja, Marczynski buscaba una victoria de prestigio que solo un puñado de corredores habían podido lograr antes. Del Chava Jiménez, pionero allá por 1999, al francés Elissonde hace cuatro años. La misión del polaco finalizó a mitad de ascenso, cuando Contador lanzó su ataque hacia la gloria personal.

Lejos del triunfo en la Vuelta, el madrileño quería dejar su impronta en el ciclismo con un último éxito. Una etapa que buscó con ahínco en el Tour y que llevaba persiguiendo también toda la Vuelta. Le lanzó Pantano, su compañero fiel en el Trek, que le ayudó en esas primeras rampas del coloso asturiano. Juntos fueron engullendo aventureros. Algunos, como Marc Soler, le echaron una mano en su misión, solidarios con el enésimo esfuerzo del madrileño.

Mediado el puerto, Contador ya era un jinete en solitario. Él solo ante la cima. Él contra el coloso asturiano. Por detrás, Kelderman sufría para no perder el sitio en el podio en un esfuerzo agónico. Luchaban por ese sitio Contador y Zakarin, mientras el holandés se retorcía. El madrileño, que lo tuvo en su mano, acabó pagando el esfuerzo y fue el ruso Zakarin que el logró el premio.

Nadie pudo probar a Froome, porque no había fuerzas para más y a falta de dos kilómetros al fin cedió el italiano. Quedaba resuelto el triunfo final de la vuelta, pero aún estaba abierto el de etapa.

Sufría Contador, con Froome y Poels pisándole los talones. Miraba hacia atrás el madrileño, que pudo volver a disparar cruzando la línea de meta en primer lugar y ganando en su penúltimo día como ciclista profesional.

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