Mundial contrarreloj Diez años sin medalla

España dominó el Mundial contrarreloj con Induráin y Olano hace dos décadas. Iván Gutiérrez fue plata en 2005

Mundial contrarreloj: 
Diez años sin medalla
JOSÉ CARLOS CARABIAS - Actualizado: Guardado en: Ciclismo

Los Mundiales de ciclismo de Qatar están respondiendo a la opulencia del Golfo Pérsico. Con el dinero de los emiratos por castigo, hay más infraestructuras que público. Los allí presentes cuentan que pocos Mundiales han desplegado tal categoría en el montaje (tribunas, zonas vip, parques cerrados) y han recibido menos resonancia entre sus ciudadanos. Más vallas que espectadores en Doha, donde el sol achicharrante provocó ayer el primer desmayo de un ciclista: el belga Jasper Philipsen acabó en el hospital por un golpe de calor. Pero el dinero manda: más de diez millones ha pagado Qatar cuando en Europa la cifra no suele superar los cinco.

Hoy se celebra una modalidad que España dominó hace dos décadas, cuando Induráin y Olano cambiaron el perfil ciclista: en vez de enjutos escaladores tipo Bahamontes, Fuente o Perico, aparecieron tallos por encima de 180 centímetros que devoraban rectas y rotondas. Induráin ganó la segunda edición del Mundial contrarreloj, aquel otoño maravilloso de 1995 en Colombia, con Olano a su espalda. Y el guizpucoano frotó el oro en 1998, en la húmeda Valkenburg.

El ciclismo español se meció entonces en una inercia favorable del post-indurainismo. Melchor Mauri conquistó plata el mismo día de la coronación de Olano. El vitoriano Igor González de Galdeano ingresó en el podio con un bronce en 2002 en una época de grandes especialistas como Botero, Ullrich o Millar. El cántabro Iván Gutiérrez soñó durante muchos minutos, sentado en la silla del trono en la Casa de Campo de Madrid, con suceder a Induráin. Pero llegó Michael Rogers y le arrebató aquel oro que ya avistaba.

De las esperanzas inacabadas de Iván Gutiérrez vivió el ciclismo español hasta que apareció Jonathan Castroviejo, bajito, vizcaíno, posición de huevo en la bici... Castroviejo lleva unos años en la pelea por recuperar ese feudo y desterrar diez años sin medallas españolas. Se quedó muy cerca el año pasado en el Mundial de Richmond (cuarto, a dos segundos del bronce) y este verano (de nuevo cuarto en los Juegos de Río). «Pensaba que no me favorecía el circuito, pero tiene más cambios de ritmo de los que pensaba. No tengo nada que perder», dice. Se rompió una vértebra y el cúbito en febrero en el Algarve y empezó a competir en junio. Está en progresión frente a los favoritos. Sin Cancellara ni Froome, asoman Tony Martin, Dumoulin, Rohan Dennis o el actual campeón Kiryienka como candidatos al oro.

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