Vuelta a España

Betancur, el ciclista que gana peso cuando adelgaza

El colombiano vuelve a su nivel tras dos años de eclipse y es el mejor colocado del Movistar

Actualizado:

Hace apenas tres años, Carlos Betancur deambulaba por la Vuelta. Las cámaras captaban su evidente sobrepeso. Con apenas 1,67 metros de altura, pasaba de largo los 70 kilos, al menos diez sobre su silueta ideal. Su culo, redondo, reventaba el pantalón. Ese año, 2014, lo había empezado con la victoria en la París-Niza y como número uno del mundo. Luego enfermó, regresó a Ciudad Bolívar, su casa en Colombia, y entró en una deriva que le duró dos años. Su equipo de entonces, el Ag2R, se cansó de esperarle.

Había fichado a la gran perla del ciclismo colombiano: otro talento del país hecho corredor mientras pedaleaba a diario camino de la escuela. Era el ganador de Giro de Italia amateur y subcampeón del mundo sub’23 en Mendrisio 2009. Pero, de repente, Betancur se había convertido en un peso muerto. “Es incontrolable”, desistieron en la escuadra gala. Lo dieron por perdido. Su agente, Giusseppe Acquadro, le consiguió una segunda oportunidad. Le buscó una plaza en el Movistar. Y está aprovechando su segunda vida. Más flaca.

“Cuidado con Betancur”, se oye en el pelotón, que le ve progresar como ciclista a media que mengua su peso. Ocupa la plaza 16 en la general, a 1 minuto y 35 segundos de Froome. Es el primer clasificado del Movistar. En el equipo se echa de menos a Valverde, caído en el Tour. El murciano, que ya ha comenzado a pedalear, continúa el proceso de recuperación de la fractura de rótula que le sacó de la ronda gala en la contrarreloj inicial. Valverde iba a ser el líder del equipo en esta Vuelta. Sin él, el relevo recayó en jóvenes como Marc Soler y Rubén Fernández. De Betancur nadie hablaba. Como si al perder peso se hiciera invisible. Y es al revés. “Está fino, muy fino. Como nunca”, confirman en su equipo. El rechoncho Betancur es hoy un cuchillo. Curioso personaje.

Una de sus maestras en la escuela le animó a apuntarse a un club ciclista. Pedaleaba, estudiaba y recogía café con apenas diez años. En casa había lo justo. Para pagarse los viajes en autobús a las carreras, sus padres tuvieron que empeñar las alianzas de boda. Llegó a Europa en 2011, con hambre. Y devoró a muchos rivales hasta tocar techo en la París-Niza 2014. El gran fogonazo. Después vino el apagón. Se oscureció a medida que ganaba tamaño. Cada vez que volvía a Colombia crecía a lo ancho en las largas sobremesas familiares y en las noches con los amigos. Aun así, competía como ciclista profesional. “Antes no era consiciente de la importancia del peso”, sorprendió antes del pasado Tour -acabó en el puesto 18-.

Una declaración así es insólita. En este ciclismo donde cada gramo, vatio, ángulo y milésima están calibrados, Betancur creía que daba igual competir con un flotador de grasa. En el Ag2R coincidió, por ejemplo, con Romain Bardet, un obseso de la dietética, un ciclista tan delgado que parece vivir de canto. Verles juntos era asistir a una escena de ‘El gordo y el flaco’. Betancur es así: diferente, puro talento, reservado. Algo extraño. Hay que ser distinto para despreciar el peso. “Es que iba a las carreras, incluso ganaba a veces, y no le daba importancica a eso”, señala. Es tan bueno que brillaba incluso con el lastre de varios kilos.

En el Movistar se ha reeducado. “Ahora veo que el peso lo es todo. Ahora hago lo que tiene que hacer un profesional. Disfruto de mi trabajo”, asegura. Tiene un modelo: Valverde, el ciclista feliz, incombustible. “Es mi referente. Aprendo de él. Veo todo lo que ha ganado y cómo sigue cuidándose con la dieta y con todo”, añade.

Cuando corría en el Ag2R necesitaba regresar a Colombia para no caer en la nostalgia. La tristeza. Le costaba volver a Europa. Desde que tienen el maillot del Movistar se ha afincado entre Navarra y Andorra, donde está rodeado de compañeros con los que se entrena y se cuida. A medida que pierde kilos, gana peso como gran ciclista. Las cosas del peculiar Betancur, autor de una nueva teoría del peso en el ciclismo.