Pepe Mejías, ídolo de la afición del Cádiz CF.
Pepe Mejías, ídolo de la afición del Cádiz CF.
CÁDIZ CF

Cuando Mejías la mandó a las nubes en Vallecas

«Si el balón entraba, el Cádiz tenia pie y medio en Segunda; Y Pepito tiró la pelota fuera del estadio»
Por  18:24 h.

El inexorable transcurrir del tiempo y casi cuarenta años retransmitiendo partidos te lleva a conclusiones con diagnósticos de diversa índole. Uno de ellos te hace pensar que, pese a la distancia geográfica, hay entidades hermanadas de por vida. Y en el hermanamiento al que me refiero se encuentran Rayo Vallecano y Cádiz CF.

Unos y otros invitan al espectáculo que va mucho más allá de lo puramente deportivo. Esto, en los días que corren, se agradece sobremanera en momentos donde sólo se habla de corrupción, separatismo y tantas y tantas cosas que en nada benefician a una sociedad donde pocos van más allá de los intereses personales.

El estadio de Vallecas es de los pocos donde he disfrutado cada vez que le visité. Muchísimo antes de comenzar mis labores radiofónicas, era muy jovencito, me ilusionó y de qué forma presenciar un Rayo-Salamanca. Creo que fue el primer partido que presencié entre dos equipos de Primera División.

Recuerdo a Jorge D’Alessandro defendiendo la portería del conjunto salmantino y que estuve situado precisamente en el fondo donde hoy en día no se permite la presencia de aficionados, quedando claro que mis recursos económicos no estarían excesivamente boyantes por la zona donde estaba ubicado.

Pero independientemente de lo que a nivel personal supuso ver un partido de los grandes de nuestro fútbol, los enfrentamientos entre Rayo y Cádiz son difíciles de olvidar. Desde que te acercas a Vallecas, con dos o tres horas de antelación a la hora fijada para el comienzo del partido, ya disfrutas de lo lindo.

Qué ambientazo y qué hermanamiento entre ambas aficiones. Es complicado buscar calificativos que puedan definir el sentir de unos y otros y la vivencia que supone el gozar de un acontecimiento que va más allá de la disputa de un partido de fútbol donde además hay en juego tres puntos y los intereses particulares de ambas entidades.

La confraternidad existente se refleja igualmente en las centenares de camisetas serigrafiadas con los escudos de Rayo y Cádiz CF de forma conjunta. Un espectáculo que sólo pueden ofrecer dos entidades humildes donde las haya pero que significan mucho en nuestro panorama futbolístico nacional.

Y un detalle que jamás olvidaré. Retransmitiendo, quiero recordar que a mitad de los noventa, un partido donde el Cádiz CF se jugaba no descender ante el Rayo, se produjo una falta a favor del equipo vallecano peligrosísima, al borde del área, que se encargaría de lanzarla el mejor que tenían los de casa: Pepe Mejías, cuando transcurría el minuto 87 de partido. Si el balón entraba, el Cádiz tenia pie y medio en Segunda.

Afortunadamente, el lanzamiento de Mejías salió tan esquivo que el balón terminó fuera del estadio. Lo hemos hablado muchas veces Pepito y yo. Él, en otro equipo, fue clave para evitar un descenso de los nuestros. Por cierto, y va de anécdotas, en Vallecas una familia me confundió con un acomodador y me entregaron sus localidades para que les situara. Cosas que pasan y que no pueden evitarse.