Luis Rubiales, presidente de la AFE, acompañados por capitanes de equipos de Primera División
Luis Rubiales, presidente de la AFE, acompañados por capitanes de equipos de Primera División
Cádiz CF

La huelga de los millonarios

El paro del fútbol español gracias a una guerra personal entre los dirigentes de un deporte al que nada ni nadie importa
Por  19:55 h.

“Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses”. Así reza el artículo 28 de la Constitución Española. Un derecho legítimo y que no debe ponerse en duda por ningún poder político de cualquier sociedad.

Sin embargo, este artículo de la Constitución de 1978 no especifica, obviamente, los porqués de una huelga. De cara a la sociedad, cada huelga tendrá una justificación, y por tanto, cada ciudadano hará su juicio de valor en cuanto a las razones de los trabajadores en cuestión.

El caso es que siempre habrá huelgas y huelgas. Porque siempre estará el que reclame su salario y que se plante, con más razón que un santo, y después estará aquel que sin saber ni porqué deja de trabajar y con los bolsillos bien llenos también se suma a una huelga.

Siempre estarán los futbolistas de turno que manipulados y maniatados por sus representantes sindicales dejen de darle al balón porque así se lo mandan. Eso sí, dejan de jugar el partido que ellos quieren. La Liga se para, la Champions no, la Selección tampoco…. Claro, si es que es una huelga al antojo del ‘trabajador’.

Y no le preguntes al jugador las razones de su plante. No lo hagas porque aun no lo saben, ni ellos, ni nosotros. “Si la AFE lo dice, eso haremos”, decían varios jugadores del Cádiz CF la semana pasada.

Y a todo esto el bolsillo lleno. Porque no se engañen, la huelga no es por pobres jugadores del Lucena o Cartagena que llevan cinco meses sin cobrar, o aquellos tantos equipos que no pagan un duro a sus empleados. Esta huelga es la de un grupo de millonarios que secundan una guerra personal entre la desfachatez y la hiprocresia del fútbol español. Una guerra personal en la que nada ni nadie importa, solo tener repleta la de ‘Ubrique’.