Luis Ruiz fue una de las novedades de Cervera en Murcia.
Luis Ruiz fue una de las novedades de Cervera en Murcia.
Cádiz CF

Vértigo de altura

Solo durante siete minutos fue capaz el Cádiz CF de mover el balón con fluidez en Murcia
Por  19:18 h.

Sólo durante siete minutos, de los noventa disputados el sábado en La Condomina, desde el 38′ hasta el 45′, en el que Edy empató, el Cádiz CF fue capaz de mover con cierta fluidez el balón y de buscar con intención y ritmo la portería contraria. Siete minutos que bastaron para generar dos ocasiones sucesivas y arrinconar al rival en su área.

Pero, conseguido el súbito objetivo de igualar la contienda, en seguida se volvió a las andadas, a la espesa tónica general de imprecisiones e indecisiones, con ese escaso ímpetu ganador que marcaría todo el encuentro. Por lo que salta de inmediato la inexorable duda sobre qué habría ocurrido si esos siete exiguos minutos de juego ofensivo hubieran tenido prolongación durante una mayor fase del partido. ¿Se habría alcanzado la victoria o, por el contrario, se hubiera cosechado una derrota al aprovechar el rival los espacios que se le concedían?

Eterno dilema que el fútbol plantea, para cuya respuesta se adaptan variopintas tácticas y soluciones. En lo que sí existe consenso es en la evidencia de que más vale buscar los tres puntos, aún a riesgo de quedar sin ninguno en el intento, que salir a amarrar uno solo. Pues, además, al adoptar esta opción conservadora, suele darse la circunstancia de que la volatilidad de este deporte depare una funesta jugada que aboque también a la derrota. Por lo que se colige que, al margen de mutuos bloqueos tácticos entre Cádiz CF y UCAM, el ínfimo nivel de juego mostrado y el empate finalmente conseguido responden, sobre todo, a un palpable agarrotamiento psicológico, al vértigo que provoca la alta posición en la tabla que hay que defender, a la incomodidad de la exigencia de tener que deshinibirse para encarar los partidos con el explícito objetivo de la victoria. Para lo cual, no parece necesario renunciar al asimilado estilo de juego, basado en la solidez defensiva y la salida rauda al contragolpe, que tan buen resultado ha reportado hasta ahora. Sólo bastaría con manejar el esférico con mayor rapidez y frescura y depositar más confianza en las propias posibilidades.