El Cádiz CF no cuajó un buen partido en Alcorcón.
El Cádiz CF no cuajó un buen partido en Alcorcón.
CÁDIZ CF

Una extraña pesadilla

Un desconocido Cádiz CF dejó sensaciones bastante negativas el pasado fin de semana en el Estadio Santo Domingo ante el Alcorcón
Por  7:59 h.

Llegada la hora de la cita dominical, con la ilusión contenida y la expectación desbordada, como es norma habitual, nos dispusimos para contemplar el duelo que nos enfrentaba al Alcorcón. Pero el partido dio comienzo, los minutos pasaban, la primera parte finalizaba, el encuentro concluía y el Cádiz CF no había hecho acto de presencia a lo largo de toda la desesperante mañana. Parecía como si ese equipo pujante y ganador de las últimas doce jornadas no hubiese comparecido, como si hubiera renunciado a participar en el compromiso contraído. Más aún, hasta dio la terrible sensación de que, durante esos 90 mortíferos minutos, el cuadro amarillo atravesara un espeluznante túnel del tiempo hasta retrotraernos a aquellos plúmbeos partidos tan característicos de la, por fin abandonada, funesta, ominosa y aciaga Segunda B.

Aquellos partidos de campos duros y reducidos, de rivales muy físicos y experimentados, de nulidad de ideas y de manifiesta incapacidad para generar jugada de peligro alguna. Pareciera que durante esas dos matinales horas despertáramos de golpe de un bonito sueño para sumergirnos de nuevo en la fatal pesadilla de un pasado cercano. Porque todo lo que se veía sobre el césped madrileño adquiría una extraña dimensión de inesperada calamidad. Los futbolistas no atinaban ni en un pase ni en un control, los delanteros no desbordaban, los centrales erraban de manera garrafal e incluso Cifuentes sorprendía con inéditas salidas en falso. Todo salía mal. Hasta el mismo Cervera se sumó a ese cúmulo de inusuales despropósitos, al alinear a tres jugadores que a penas habían entrenado durante la semana y prodigarse después en sustituciones tan osadas como ineficaces.

Mas bien valga todo ello como un aviso a navegantes, como desastroso paréntesis que enseña el camino que no se puede seguir. Urge recuperar ese carácter sólido, de extrema concentración en el juego y de generosidad en el esfuerzo, con el que tan certeramente se ha identificado este curso al cuadro amarillo. Y que sea este sábado en Carranza, donde aguarda el Lugo, un gallito de la categoría.