Garrido pugna un balón aéreo en Vallecas.
Garrido pugna un balón aéreo en Vallecas.
Cádiz CF

Todo por decidir

el futuro del Cádiz CF vendrá dictaminado por el cómputo de puntos que obtenga en sus múltiples enfrentamientos ante rivales directos.
Por  13:56 h.

Con el notable botín de dos puntos obtenidos tras sendos empates, ha saldado el conjunto amarillo sus complicados compromisos frente a los dos primeros clasificados. De vital trascendencia se puede considerar el logro de no perder ninguno de ellos, pues con ello no se estiran las distancias y todavía se permanece al acecho de un posible asalto al ascenso directo.

Por contra, el hecho de no haber conseguido la victoria ni ante el Huesca ni ante el Rayo también es susceptible de interpretarse como una gran oportunidad que se ha dejado escapar para dar un golpe sobre la mesa, ganar el ‘goal avarage’ a rivales directos y encaramarse a la cúspide de la clasificación.

En esta igualadísima Segunda División, donde compiten tan buenos equipos, todo queda por definirse en estas postreras y palpitantes nueve jornadas que restan. En las que, nada menos que doce clubes albergan esperanzas reales de alcanzar el superlativo objetivo del ascenso de categoría.

Ardua, pues, será la tarea, pero aún más ilusionante será el esfuerzo, por cuya recompensa espera esa anhelada meta que encamina hacia la gloria. Que sólo estará al alcance de aquellos que afronten en mejor forma y con más esmero sean asistidos por los dedos aleatorios de la fortuna en este tramo final de campeonato. Aunque no habrá contrincante sencillo, pues todos lucharán a muerte en pos de sus respectivos objettivos, el futuro del Cádiz CF vendrá dictaminado por el cómputo de puntos que obtenga en esos múltiples enfrentamientos ante rivales directos. Nada menos que Sporting, Zaragoza, Tenerife, Valladolid, Granada nos esperan. Y, a buen seguro, constituirán duelos vitales, de alta tensión, aclaratorios de la jerarquía definitiva que habrá de imperar en la tabla.

Bueno será que la escuadra amarilla afronte tan decisivos partidos con todos sus elementos disponibles y que, de una vez por todas, se ponga fin a ese enojoso, pertinaz y dilatadísimo capítulo de las lesiones musculares, que tanto daño ha causado al rendimiento del bloque a lo largo de la temporada. La liga se desborda de incertidumbre y todo está por decidir.