Aridane celebrando la victoria en Santander
Aridane celebrando la victoria en Santander
CÁDIZ CF

¡Suerte, Cádiz CF!

El anhelado ascenso de categoría se encuentra a la exigua distancia que marca una eliminatoria
Por  17:52 h.

A un paso de la gloria, a centímetros de la meta, a sólo un suspiro del éxito final. El anhelado ascenso de categoría se encuentra a la exigua distancia que marca una eliminatoria. Tan cercano, que hasta pareciera al alcance de la mano, y tan distante a la vez, pues a pesar de constituir el último escollo de un tortuoso camino, no deja de ser un obstáculo arduo y difícil de salvar.

Contra el unánime y pesimista pronóstico que envolvía a la afición hace a penas un mes, el Cádiz CF arriba este tramo postrero y definitivo de la temporada con la moral fortalecida y el total convencimiento en las propias posibilidades. Para ello, sólo han bastado cuatro partidos, en los que el equipo ha desarrollado un juego ordenado, solidario, de máxima atención defensiva y con las líneas siempre juntas, en espera de aprovechar algún zarpazo ofensivo que pudiera generar la velocidad de Álvaro García y Salvi. A medida que se sucedían estos choques eliminatorios frente a Ferrol y Racing, los amarillos proyectaban mayor sensación de serenidad y aplomo sobre el campo. Circunstancia propiciada, principalmente, por la seguridad que el eje configurado por Aridane y David Sánchez otorga al conjunto. La perfecta colocación, el sentido de la anticipación y la seguridad que aporta el inconmensurable zaguero canario, junto a la fácil salida de balón y continuo apoyo al compañero que ofrece el centrocampista sevillano, constituyen el auténtico armazón, la verdadera estructura sobre la que se sustenta el once amarillo. Sin infravalorar, no cabe duda, el desempeño disciplinado y acertado de todas y cada una de las piezas que lo componen.

Al margen del buen hacer, resultaría aconsejable no olvidar el carácter aleatorio e imprevisible que posee este deporte balompédico, cuyo incontrolable componente de fortuna tanto regala o tanto hurta, según actúen sus caprichosos hados. Muy diferente habría resultado el partido del pasado domingo si el rival hubiese acertado en aquella ocasión clarísima que Cifuentes desviaba a córner o si el línier no hubiese afinado en la señalización del fuera de juego al gol de Dioni. Confiemos, pues, en nuestro renovado Cádiz CF y en la suerte, que la vamos a necesitar.