Álvaro Cervera tiene clara la línea a seguir por el Cádiz CF.
Álvaro Cervera tiene clara la línea a seguir por el Cádiz CF.
CÁDIZ CF

Señas de identidad

El Cádiz CF de Álvaro Cervera tiene las ideas muy claras y no renuncia al patrón que le ha dado tan buenos resultados
Por  13:59 h.

Un significativo brazalete de capitán, lucido por Barral en el partido copero ante Osasuna, le otorgaba, de manera explícita y notoria, la confianza recuperada. En justa correspondencia a este renovado aliento recibido, el isleño firmó un partido completo, pleno de entrega, de acierto y pundonor, que hasta supo abrochar con la autoría del golazo que supuso la victoria. Con lo que se daba por zanjado el incómodo episodio vivido en Oviedo, en el que Álvaro Cervera supo actuar con la firmeza requerida, a pesar de que la decisión adoptada de prescindir del jugador pudiera menoscabar, aún más, el potencial de un equipo plagado de lesiones y mermado de elementos.

Fue el del Tartiere un partido carente de brillo, en el que a los amarillos les costó una enormidad acercarse a la portería contraria y cuyo aspecto más positivo, entre tantas adversidades, consistió en que nunca se renunció al patrón de juego conocido ni se perdieron las señas de identidad. Un estilo propio, una forma definida de competir, que el técnico ha sabido inculcar a todos los componentes de la plantilla, como bien se pudo comprobar en el encuentro copero del miércoles, donde muchos futbolistas poco habituales en las alineaciones se desenvolvieron sobre el campo con la misma soltura y con la lección tan bien aprendida como los titulares. Entre aquellos, y dentro del alto nivel mostrado por el colectivo, cabe destacar las óptimas cualidades advertidas en el venezolano Mikel Villanueva, central rápido, seguro y expeditivo, que gana las disputas por alto y que se entendió a la perfección con la sobriedad y capacidad de mando de su compañero Marcos Mauro.

También volvió a sorprender la velocidad, la fuerza y la capacidad de desborde del joven Moha Traoré, condiciones a las que sumó esta vez una elogiable visión de juego y un temple y precisión en los centros, hasta ahora desconocidos. Constatada, pues, la general calidad de una plantilla bastante compensada, podemos contemplar el futuro con gran dosis de optimismo. A la que sólo faltarían las recuperaciones de hombres tan importantes como José Mari y Alvarito.