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CÁDIZ CF

Oficio y calidad

"Las carencias del equipo no radican tanto en la ausencia de templanza y sabiduría en el campo sino, más bien, en una falta de decisión y calidad"
Por  19:56 h.

Constatado el desmantelamiento casi absoluto del plantel que a punto estuvo de conseguir el ascenso la temporada pasada, contemplamos con estupor el alto rendimiento que la mayoría de los excadistas vienen ofreciendo en sus respectivos equipos. Los recientes casos de Garrido y Kike Márquez, que han venido a reforzar a un rival directo para el ascenso como el Rácing de Ferrol, donde, por cierto, han sido recibidos como agua de mayo por las óptimas prestaciones que enseguida han ofrecido, constituyen el colmo de los despropósitos.

A los que habría que añadir otros jóvenes futbolistas con proyección, como Jona, Juan Villar, Navarrete, Hugo, Tomás, unos por ineludible imperativo y otros de manera gratuita, a los que se le abrió la puerta con una alegría tan inconsciente como inusitada. A cambio, se ha optado por la incorporación de un contingente de veteranos, cuyo nivel de rendimiento que hoy pueden aportar se encuentra, en la mayoría de los casos, muy por debajo del que los erigieron en su día como futbolistas solventes y acreditados.

Parece que el objetivo buscado con ello consistía en otorgar al equipo un ‘oficio’ y un ‘saber estar’ que el nervio vertiginoso de la juventud no puede aportar. Pero, como muy bien declarara el meta Cifuentes tras el pésimo partido contra el Villanovense, las carencias del equipo no radican tanto en la ausencia de templanza y sabiduría en el campo sino, más bien, en una falta de decisión y calidad para facultar al juego del ritmo, la cadencia y la velocidad que en cada momento necesite.

Cuando el Cádiz se puso dos a uno a favor el pasado domingo y restaban cuarenta minutos para finalizar, el canon futbolístico obligaba a mover con tranquilidad el balón y aprovechar los huecos que la ansiedad y el nerviosimo del rival generarían para sentenciar el choque. Pero faltó precisión para efectuar combinaciones y faltó también fuerza física para llegar a tiempo a los apoyos en defensa y en ataque. Por lo que, con el equipo replegado, todo consistía en esperar que el contrario enlazara una jugada para empatar. Como así sucedió.