Un futbolista del banquillo le daba al Cádiz CF el punto que merecía en Tenerife.
Un futbolista del banquillo le daba al Cádiz CF el punto que merecía en Tenerife.
CÁDIZ CF

Naipes salvadores

Cervera tenía en su manga cartas ganadoras que supo jugar con maestría
Por  13:16 h.

Tan igualada se encuentra esta Segunda División, tan equilibradas se muestran las fuerzas de los equipos, que cualquier circunstancia, elemento o accidente que ocurra sobre el campo posee una incidencia decisiva sobre el devenir de los partidos.

El error individual de un futbolista, una caprichosa decisión arbitral o la expulsión de un jugador vienen a significar, de manera casi inexorable, que la balanza se decante a favor de uno de los contendientes. Desequilibrio que, en lo que llevamos de temporada, el Cádiz CF ya ha experimentado en dos ocasiones en su contra.

Sendas interpretaciones rigurosas del Reglamento por parte de los colegiados han dejado a los amarillos con diez hombres en encuentros que aún no habían arribado al descanso y que el equipo llevaba encauzados de forma favorable. Si dramática resultó la remontada del Mirandés tras la ominosa expulsión de Santamaría, no menos desasosegante fue lo ocurrido el pasado domingo, donde los amarillos se vieron obligados a ceder la posesión y la iniciativa al Tenerife, una vez que Ortuño viera la tarjeta roja.

Hasta entonces, no se había advertido una manifiesta superioridad de los locales, antes, al contrario, fueron los visitantes los que se asentaron mejor sobre el césped y, aunque sin demasiada profundidad, controlaban con mayor acierto el juego. Pero tras ese momento fatídico, que bien podía haberlo evitado el delantero cadista si hubiera frenado su desmedido ímpetu en una inane disputa en el centro del campo, todo sería un continuado sobresalto en espera de lo peor.

Y lo peor llegó a escasos minutos del final, cuando sobrevino el mazazo del gol local que parecía sentenciar el choque. Aunque esta vez, lo azaroso e imprevisible del fútbol tenía escondidas para el Cádiz CF ganadoras cartas en su manga, salvadores naipes que Álvaro Cervera supo jugar con maestría. La irrupción de Nico Hidalgo, Aitor García y Santamaría otorgó la necesaria frescura en ataque para desarbolar a la cansada defensa contraria y encontrar el camino del ansiado tanto del empate. Que a punto estuvo de convertirse en victoria, a menos que Abdullah hubiera afinado su acción en la jugada postrera.