Los jugadores del Cádiz CF celebran el segundo gol ante el Albacete.
Los jugadores del Cádiz CF celebran el segundo gol ante el Albacete.
Cádiz CF

Meteórica catapulta

El reciente paréntesis copero vino a significar el áurico broche con el que adornar este mes y medio
Por  16:02 h.

En esa noria de insondable devenir que es el fútbol, la temporada nos regala unas jornadas de disfrute de su cúspide, asentados ya en esas alturas clasificatorias donde se otea con distanciamiento, seguridad y relajo la enconada pelea semanal de veintidós equipos que luchan a muerte en cada partido por escalar peldaños en la tabla.

Pero la meteórica catapulta a esos puestos de privilegio no responde a veleidosos caprichos del azar sino que constituye la feliz consecuencia de un trabajo exhaustivo, minuciosamente planificado por el cuerpo técnico y perfectamente ejecutado después por los jugadores. Arrojar la sorprendente cifra de cero goles encajados en los últimos seis partidos disputados, dentro de una competición tan difícil y complicada como la Segunda División, supone un auténtico logro de mayúsculas dimensiones. Y si las aguas discurren raudas y cristalinas en Liga, el reciente paréntesis copero vino a significar el áurico broche, imprevisto y glorioso, con el que adornar este mes y medio recargado de victorias.

Cinco goles, cinco estallidos amarillos de alegría, cinco pálpitos al unísono de emoción, cinco estruendos desbordados, que fueron como un regalo exquisito, quintuplicado y grandioso para la afición. Al margen del magnífico resultado, la buena noticia que arrojó ese partido frente al Betis fue el estupendo estado de forma mostrado por futbolistas no habituales en las alineaciones, entre los que cabría destacar el buen juego y mejor trabajo derrochado por Abdullah, el desborde y el esfuerzo de Aitor García, la clarividencia hacia el marco contrario de Barral y Dani Romera y la sobria labor de Brian como lateral. Hombres que bien podrían tener un hueco en los onces iniciales de Cervera, si éste no hubiese hallado y consolidado ese esquema que tan buenos resultados le viene ofreciendo.

Una forma de interpretar el juego en la que todos los elementos, ya sean delanteros, medios o zagueros, se involucran solidariamente en labores defensivas, hasta el punto de que apenas se le recuerdan a Cifuentes intervenciones numerosas ni decisivas. Por delante existe una defensa solvente y un trabajo preciso, escalonado y descomunal del resto de jugadores.