Álvaro García pidió el cambio en Albacete.
Álvaro García pidió el cambio en Albacete.
Cádiz CF

Luz roja

No se ha perdido el orden defensivo pero el sistema es muy reconocible
Por  10:31 h.

Sopor y pesar. Nuevo partido del Cádiz CF, renovadas expectativas en la ansiada proclamación del resurgir amarillo y nueva tarde de decepción. Tan paupérrimo, tan primario y tan impreciso era el juego desplegado por ambos contendientes en el Carlos Belmonte que, en sendos arrebatos de inaudita inspiración, el mismo colegiado tuvo a bien inventarse dos penaltyi. Impagable gesto hacia el hastiado público, al que brindaba así la ocasión de contemplar dos goles en un partido disputado muy lejos de las porterías.

Como una cascada de transcurrir permanente e inevitable, las jornadas pasan, el calendario se angosta y el Cádiz CF sigue perdido, extraviado del camino que le conduzca a la victoria. Algo ha tenido que suceder, al margen de las múltiples lesiones y las bajas formas de determinados elementos, para que el equipo haya mostrado tan manifiesto descenso en su rendimiento a lo largo de toda la segunda vuelta. Particularmente palpable en los compromisos a domicilio, donde casi nunca dio sensación de poder alzarse con el triunfo.

Bien es cierto que se ha mantenido el orden defensivo y que la implicación y ganas de los jugadores siguen constituyendo motivos de elogio, pero también lo es que el conjunto carece de mordiente ofensiva y de chispa y confianza en la circulación de balón. Se ha mantenido un esquema y un concepto futbolístico que nos han proporcionado muchos éxitos y alegrías, pero que parece haber entrado ya en proceso de agotamiento, como si hubiera encendido la luz roja de su reserva.

Los rivales nos conocen y nos esperan, los extremos a penas desbordan en velocidad pues nunca reciben balones con ventaja, los centrocampistas no filtran pases entre líneas, los delanteros juegan más de espaldas que de cara al marco contrario… por lo que casi todo el peligro que se genere ha de supeditarse al acierto rematador de un córner o una falta. Pero el abultado zurrón de puntos, fraguado durante la primera vuelta, nos permite aún llegar con opciones reales a este tramo final de competición. El inquebrantable binomio configurado por equipo y afición, nos debe conducir al objetivo.