Momento en el que José Mari sufre la dura entrada de Papu (Foto: La Liga)
Momento en el que José Mari sufre la dura entrada de Papu (Foto: La Liga)
CÁDIZ CF

Limpiar la enfermería

Las lesiones que el equipo amarillo acumula desde el inicio de temporada comienzan a pasar factura en buena parte de la plantilla
Por  12:34 h.

Tras un partido apretado y con bastantes apuros, se lograba vencer al Granada y se cerraba con broche de oro la primera vuelta. Triunfo que, a modo de regalo de Reyes, permite al Cádiz seguir encaramado a los puestos altos de la tabla y disfrutar con esta especie de prolongada Epifanía amarilla de victorias sucesivas.

Tres puntos de mucha importancia, conseguidos ante un rival cuya plantilla ha sido confeccionada, ex profeso, para el ascenso, que confirman la gran campaña que se viene cuajando en este curso liguero.

Para que ello resultara posible, hubo de aparecer la salvadora figura de Cifuentes, quien, una vez desbordada la línea defensiva, logró salvar al equipo con antológicas intervenciones en decisivos duelos ante delanteros visitantes.

El cuadro local jugó como sabe y como suele, muy atento atrás, sin apenas conceder ocasiones, aunque la posesión la monopolice el contrario, y con permanentes y coordinadas ayudas en la presión. Pero en esta ocasión, sobre todo en la segunda parte, a los amarillos les faltó la frescura necesaria para armar esos letales contragolpes con los que fulminar a su rival.

El pertinaz, enojoso y casi inexplicable reguero de lesiones que el plantel viene padeciendo esta temporada y que tanto menoscaba la verdadera dimensión de su rendimiento, empieza a pasar factura en encuentros de tanta exigencia física como el del pasado domingo.

Jugadores como Garrido o Álex Fernández, auténticos pulmones de la medular, pagaron en exceso el tremendo esfuerzo que tuvieron que realizar tres días antes frente al Sevilla, donde se llevaron noventa minutos en persecución de las sombras de unos inspirados Banega, N’Zonzi y Pizarro.

Partido éste en el que reaparecía un casi inédito en las alineaciones Perea, ese hombre al que siempre se le advierte alta dosis de calidad y que parece estar llamado a aportar cosas diferentes al equipo. Pero disputó los noventas minutos y, al parecer, para colmo de la contrariedad y del infortunio, se ha vuelto a lesionar.

Se avecinan y se amontonan decisivos compromisos para los que el Cádiz necesita limpiar, de una vez, tan concurrida enfermería.