Álvaro Cervera en el Artés Carrasco.
Álvaro Cervera en el Artés Carrasco.
CÁDIZ CF

La venda y el agua

El Cádiz CF de Álvaro Cervera, entre las paradas de Alberto Cifuentes y la posible venta de Álvaro García
Por  20:00 h.

Una vez más, y como ya se ha convertido en costumbre desde que se instalara en el banquillo cadista, las declaraciones de Álvaro Cervera tras este último encuentro disputado frente al Córdoba constituyen todo un ejemplo de claridad, concisión y sinceridad, de explícito y desapasionado análisis de lo que todos pudimos contemplar sobre el campo.

En esta ocasión vino a reflexionar sobre la peligrosa deriva que advierte en el equipo durante las últimas jornadas, en las que parece haber perdido gran parte de esa solidez defensiva que tan pétreo carácter le aportaba y que tantos puntos le ha permitido alcanzar. Si bien es cierto que el Cádiz CF ha demostrado sentirse cómodo y no padecer demasiados apuros cuando el rival se erige en dueño del balón, no deja de resultar evidente la preocupante y creciente facilidad con que los contrarios traspasan las líneas y se plantan con disposición de disparo en el área amarilla.

Reiterada situación que ha servido para que emerja esplendorosa la imperecedera figura del meta Cifuentes, verdadero artífice de las dos recientes victorias en Carranza. Pero como muy bien explica Cervera, cuando un portero se convierte en el jugador más destacado de un equipo es porque algo importante no funciona bien en el engranaje de éste. Por tanto, resultan muy oportunas las palabras del míster en este sentido, con las que insta a sus hombres para que coloquen el remedio de la venda antes de que se produzca la herida de la derrota.

También se refirió al tema candente de la posible marcha de Álvaro García, elemento básico en el actual sistema del Cádiz CF y que constituye, junto al lesionado José Mari, su pieza más valiosa y la que es capaz de marcar, por sí sola, un estilo determinado de juego. Pero no se pueden poner puertas al campo ni atrapar indefinidamente el agua entre las manos, porque de manera inexorable, antes o después, acabará escurriéndose. El poderoso caballero Don Dinero domina el fútbol y a él estamos obligados a someternos. Sólo queda esperar que el inevitable traspaso tarde bastante en producirse.