'Cheryshev, te quiero', la letra que también se cantó al unísono en el Camp Nou
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CÁDIZ CF

La tiranía de los grandes

La enojosa e impuesta rivalidad entre los grandes de la Liga española
Por  20:12 h.

Rozaba el minutero las ocho y media de la tarde del pasado domingo y en gran parte de hogares y bares de toda España se congregaba una multitud de espectadores con el objeto de presenciar el esperado encuentro entre dos clásicos de nuestro fútbol. Se enfrentaban en el Camp Nou el Barça y el Athletic, cuyos últimos duelos, allá en los albores de la temporada, habían deparado partidos de sumo interés e intensidad. No acariciaba aún el brazo del reloj las 8 y 37 minutos cuando el espectante duelo se dio por finiquitado: penalti a favor del Barcelona y expulsión del meta contrario. A partir de ese prematuro momento todo queda reducido a una abusiva exhibición de juego blaugrana, en la que, durante 90 minutos, sólo podría caber la incertidumbre de cuántos goles alcanzaría o qué alambicada jugada sería capaz de superar, en excelencia y vistosidad, a las ya realizadas. Espectáculo, pues, sólo apto para incondicionales azulgranas. Algo semejante había ocurrido dos horas antes en el Bernabéu, donde el equipo local arasaba al humilde Sporting, al que, sólo en la primera parte, ya le había endosado cinco dianas.

Valgan ambos episodios, absolutamente ayunos de interés y de emoción, como vivos ejemplos de la insultante superioridad de los dos grandes de la Liga española. Y como ésta queda reducida a una competición de previsible resultado, aburrida por repetitiva y adulterada, en cuanto que ambos clubs gozan de unos ingresos infinitamente superiores a los del resto.

Real Madrid y FC Barcelona son dos magnos emporios comerciales a escala mundial, que cada semana necesitan de sucesivos sparrings frente a los que mostrar el millonario virtuosismo de sus figuras.

En las últimas campañas, sólo el Atlético, a base de un fútbol rácano y competitivo, ha sido capaz de codearse con los dos colosos. Pero los aficionados al fútbol, los pocos que nos mantenemos ajenos a esta enojosa e impuesta rivalidad entre los grandes, siempre volcaremos nuestra simpatía en equipos que despliegan exquisito juego y parten de pobre presupuesto. Por eso este año yo soy del Celta y del Villarreal.